Y el muro cayó

Noviembre 8, 2009 por La sal de Lilit

Berlín. Jueves 9 de noviembre. En la pantalla las imágenes de alegría. Era de noche. Lo recuerdo perfectamente. Tenía 17 años. Las voces hablaban un idioma que no era el mío, las lágrimas contaban historias que no me pertenecían y las risas hablaban de un futuro ajeno a mí. Y sin embargo mi voz se unió a la suya y mi rostro compartió su sonrisa.

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Esa noche el martillo abandonó la hoz para golpear un muro y romper así con 28 años de oscuridad. Y cuando la luz entró, lo hizo con tal fuerza que nadie la pudo ya parar. Fue el principio del fin de un mundo dividido en dos. Un mundo del que, aunque lejano, nos llegaba el eco demasiado fuerte para ignorar. 

Tenía 17 años, pero era plenamente consciente del significado de esa noche. Y fui feliz, realmente feliz. 

Sólo son recuerdos. Recuerdos que me han venido hoy a la memoria. Recuerdos de tutorías en primaria donde se hablaba de guerra fría en vez del calentamiento global. Recuerdos de una niña levantando el puño al aire y cantando la internacional. Tiempo de manifestaciones y protestas. De fiestas del PSUC de la mano de mis tíos mientras disfrutaba de las músicas del este y su gastronomía. Fiestas desprovistas para mí del significado político que en realidad tenían. 

No tardaría en comprenderlo. Tampoco tardaría en entender que los sueños pueden convertirse en pesadillas. Y que las ideologías a manos del hombre pueden convertir las utopías en terror. 

Me quedé con la parte buena. La del inconformismo y la que levantaba la voz para emitir su opinión. La misma que consiguió esa noche del 89 unir a un pueblo para derribar un muro a golpe de martillo.

 Y con 17 años sonreí y brindé por el fin de ese mundo sin sentido que en nombre de una verdad levantó un muro de 160 kilométros y partió una ciudad en dos.

No al recorte presupuestario en I+D

Octubre 30, 2009 por La sal de Lilit

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Veolia Environnement wildlife photographer of the year winners 2009

Octubre 29, 2009 por La sal de Lilit

Sobran palabras, os dejo con algunas de las fotos premiadas. La primera de ellas del fotografo español José Luis Rodríguez.

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Más imágenes

Deliberaciones maternales

Octubre 28, 2009 por La sal de Lilit

Estaba ayer con mi hijo en una especie de ritual que tenemos los dos antes de acostarse. Nada especial, lo típico que hacen los padres cuando acuestan a los críos: que si te quiero mucho, que si un beso por aquí, un abrazo y entre arrumaco y arrumaco le dije que si tuviera otro hijo me gustaría que fuera como él. “¿Ya podrías con los dos?” me contestó. 

No pude más que sonreír. Good question.  Luego pensando me dí cuenta de que él, buen observador, percibe claramente que esto de tener un hijo no es fácil y más cuándo este exige una atención especial. Ya me dijo una vez hablando de cómo nacen los hijos: “esto tiene que doler”. Pues sí, duele y fácil no es. 

¿Realmente querría tener otro hijo con Altas Capacidades? 

Confieso que a veces me siento como si fuera un guardia civil o un controlador aéreo.  Siempre comprobando que no se haya olvidado un libro, un tarea o que simplemente esté todo apuntado en la agenda. Poniendo smileys en una tabla para motivarle en su conducta, ayudándole a organizar sus tareas y a estudiar. Hablando con la escuela, con el psicólogo…intentando llenar su curiosidad innata, luchando por un sistema más justo, buscando señales y persiguiendo fantasmas. Es como llevar una doble agenda.

Charlando con otros padres y madres veo que ellos también lo hacen. Aunque quizá no de forma tan sistemática. En mi caso no hacerlo podría tener efectos catastróficos. ¿Pero acaso no forma esto parte de la tarea de ser padre o madre? Enseñar hábitos, preocuparte por su bienestar…Visto así, no hacemos nada extraordinario. 

Y visto de forma más general, si no fuera por la escuela, firmaría efectivamente por tener otro igual.  Y es que lo quiero tal como es.

Cruzando el arcoiris

Octubre 22, 2009 por La sal de Lilit

Una luz dorada y cálida magnetizó a Lilit e la hizo desviarse del camino al salir del metro. La lluvia seguía empapando la calle tras los cristales de la estación mientras la gente se arropaba al abrigo de la cornisa. El tiempo cedió al hechizo y decidió pararse. Los cristales se tiñeron de azafrán. Y el cielo oscureció para prestarse de telón al arcoiris que enmarcaba los edificios. Un silencio piadoso se unió al conjunto y Lilit compartió debajo la cornisa el hechizo que convirtió por unos minutos el cielo de Barcelona en un templo natural. ¿Estaría el caldero de monedas al final del arcoiris?

Un globo, dos globos, tres globos

Octubre 18, 2009 por La sal de Lilit

Miraba el telediario de la noche y de golpe una noticia de última hora acaparó toda la cobertura. Mis ojos no podían creer lo que veían. Matias Prats retransmitiendo en directo unas imágenes de la CNN de un ¿Atentado terrorista? ¿Las torres gemelas cayendo de nuevo? ¡No! ¡Retransmitía el seguimiento de un globo! Al principio me hizo gracia. Ok, una noticia basura más, de estas que cada día copan más los telediarios. Qué le vamos a hacer, a todos nos gusta el morbo. Es lo que hace subir las audiencias. Y además era divertido imaginarte a un crío de 6 años subiéndose a un globo que, dios, estaba en el jardín de su casa. Pero pronto me empezó a rallar. Cambié de canal. Más globo. Volví a cambiar de cadena, más globo. No me lo podía creer. ¿Eso era noticia? ¿Merecía esa cobertura y una pantallita permanente en las noticias de la 1? Creo que la única cadena que no lo retransmitió fue TV3. Y posiblemente porque empieza antes y se les escapó el globo…sonda. 

Como era de esperar nadie comprobó la veracidad de la noticia. ¿Para qué arriesgarse a perder la noticia por verificar la información? Si luego es falsa, como resultó, pues se dirige la atención a la familia del crío.  

Una cosa lleva a la otra y me acordé de la sesión del curso que acababa de hacer ese mismo día sobre comunicación. La profesora nos hablaba de cómo se perdía la información con los rumores. Nos contó una historia. La de los tres filtros. Cuenta esta que el discípulo de un sabio se dirige a él alarmado: “Maestro, he oído algo que van contando sobre usted. He pensado que lo querría saber.” El sabio le responde: “no lo quiero saber”. Y el discípulo le pregunta:”¿No quiere saber lo que cuentan?” “¿Has pasado por los tres filtros?”, le responde el sabio. “¿Los tres filtros?”, pregunta el discípulo. “¿Puedes afirmar que lo que contaban es cierto?”, dijo el maestro. “Al menos espero que si no lo has hecho, hayas pasado por el segundo filtro. ¿Es algo que sea positivo?”. “No maestro, no lo es”. Entonces, deberás pasar el tercer filtro:¿es imprescindible que lo sepa?” 

No es la primera vez que un rumor pasa a la primera página de los periódicos o se convierte en debate nacional. Como le ocurrió a Wyoming cuando pasó una falsa noticia adrede para cuestionar al periodismo actual y acabaron por cuestionar encima su profesionalidad. Ni un mea culpa. 

Está claro que la capacidad de crítica no es el fuerte de la sociedad. Y más de la que vivimos, donde la inmediatez y velocidad de generar noticias a través de la globoesfera obligan a los medios tradicionales a tomarlas sin analizarlas por miedo a perder la primicia. 

Leía no hace mucho en La Vanguardia la entrevista a un psicólogo a propósito de su libro.

Explicaba que el sistema educativo no está pensado para potenciar la capacidad de análisis y de opinión. Somos repetidores de ideas.  Nos enfrentamos a una generación con más titulaciones que nunca pero sin capacidad crítica.  

Como ironizaba Rusell Crowne en State of play : “deja que me lea un par de blogs para que me forme una opinión.”

¿Nobel a una obra o a una idea?

Octubre 9, 2009 por La sal de Lilit

La designación de Obama como premio Nobel de la paz es sin duda el tema del día. Toda la prensa se hace eco, ya no digamos Twitter y el resto de social media. 

Pero tras la estupefacción inicial he llegado a la conclusión de que hoy en Oslo lo que se ha querido premiar es el proyecto de una idea y estimular con ello un giro político y una visión del mundo muy distinta a la de su predecesor. 

Hoy en Noruega se ha dado un guiño a Estados Unidos y un claro apoyo por parte de Europa y el resto del planeta a un mundo donde la negociación y el diálogo predominan la amenaza y la beligerancia. Es la aprobación a la decisión de Estados Unidos al cambiar de líder. 

Acostumbrados a la prepotencia e incompetencia de Georg Bush que imponía sin tapujos su cruzada personal y defendía Estados Unidos como única potencia, el carisma y el “savoir faire” de Obama en su aún no primer año de presidencia han convencido y encandilado al resto del mundo. 

Si la política de Bush condujo el mundo al terror de la guerra, la estrategia de Obama nos ha permitido soñar un cambio de rumbo.    

¿Se merece más Obama este premio que otros dirigentes? Seguramente la respuesta es no. Sus escasos 12 meses en el poder no permiten ver aún los frutos de su obra. Y si tenemos en cuenta que su nominación debió ser hace bastantes meses atrás, aún menos. 

Pero es que este Nobel sólo es la instantánea del suspiro de alivio de gran parte del planeta.

Resaca de la Mercè

Octubre 7, 2009 por La sal de Lilit

Dice el dicho que más vale tarde que nunca. Pues haremos ver que esto cierto y colgaré unas foticos de la fiesta de la Mercè de este año en Barcelona.

Para los que no seáis de Barcelona, un poco de background. Las fiestas de la Mercè son las fiestas mayores de Barcelona. Mercè (Mercedes) es la patrona que robó el trono a Eulalia, alias la Lali, que ahora por puro despecho se dedica a hacer llover (o a intentarlo) durante las fiestas.

Las fiestas duran una semana. Ojo, que no es festivo. Sólo el 24, el resto de días los barcelonautas nos dedicamos a disfrutar de los conciertos y centenares de actividades y luego ir al curro medio muertos por la resaca. Los más prudentes sólo salimos el fin de semana. Los más prudentes somos los que por motivos parentales/maternales sólo asistimos a los actos infantiles, populares y tradicionales. Leáse: gigantes, cabezudos, diablos, etc. Pero como esto también tiene su punto, especialmente para los de fuera que debéis pensar que somos unos putos flipados los que nos metemos a bailar bajo un tio/tia armado con petardos, pues ahí van unas foticos.

Más imágenes

Por cierto, ¡viva la Mercè!6822_141531367509_698367509_2467581_258277_n6822_141866557509_698367509_2472291_2560027_n6822_141531682509_698367509_2467626_1846239_n

 

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Campamento base

Septiembre 30, 2009 por La sal de Lilit

La autora de este blog debe una explicación a tanto silencio. ¿No había nada de qué hablar? ¿No había tiempo? ¿Pereza? Siempre hay cosas que contar, siempre hay tiempo para dedicar aunque a veces se tenga que arañar.

La autora de este blog simplemente se encontraba calibrando una de esas montañas que la vida te pone de vez en cuando en el camino y que hay que franquear si decides avanzar. 

El desnivel de estas montañas puede variar según el relieve del camino. A veces se trata de montículos. En ocasiones presentan grandes curvas que te obligan a dar enormes giros antes no alcances su cima. También las hay pantanosas, escarpadas o impenetrables.   Algunas son desérticas y otras boscosas.  Unas te angustian por el silencio y otras te ensordecen con el ruido.

Montañas, obstáculos, desafíos, retos, caminos, posibilidades.

La autora de este blog se encontraba en medio de una jungla y no veía el camino a seguir. Tuvo que despejarlo. Tomarse una pausa. Descartar posibles vías y evaluar si el objetivo merecía el esfuerzo de abrirse paso entre helechos y palmeras para acabar en un volcán. Lo merecía. Aunque quizá debería tomar otras vertientes, más tranquilas y más largas. Valorar otras vías y también sus propias limitaciones.

Y mientras la autora se encontraba en el campamento base esperando que la tormenta se calmara y estimando todas las opciones disfrutó con Milena Agus y su “Mientras duerme el tiburón”, rió amargamente con unos “Gloriosos” bastardos, descubrió un buen sitio de tapas en Sants, cambió el curso de la historia jugando a Memoir’44 y redescubrió el Parque de Aigüestortes. Se dijo a si misma de no dejar pasar un día sin decirle a su hijo que le quería. Arrancó las tomateras y sembró tulipanes, guisantes, canónigos, zanahorias, rábanos, espinacas y judías.

Llega otoño, época de renovación. Hay que dejar caer las hojas que ya no sirven sin nostalgía para dejar paso a nuevos brotes. Brotes que un día también caducaran merecidamente.

Superdotados

Septiembre 6, 2009 por La sal de Lilit

Me he permitido copiar este post  porque realmente resume muy bien todos mis sentimientos, mi opinión, mi impotencia y frustración a la que me enfrento con un sistema educativo que se empeña en ignorar a mi hijo de 8 años y a muchos otros/as niño y niñas como él. 

Sólo agradecer a Juan Antonio por este post. Leyéndolo y leyendo el de otras personas que como él comparten mi visión me animo a pensar que los padres de niños y niñas como mi renacuajo no están solos. Y me hace creer que puede, quizá, aún hay alguna esperanza en un  futuro para que algo se empiece a mover. Gracias a todos los que decís en voz alta vuestra opinión al respeto. Muchas gracias. 

Puesto que un amigo anónimo me incita a que escriba algo sobre los niños superdotados, allá va. Tampoco es que tenga nada muy original que decir, sólo puedo repetirme. Qué se puede comentar sobre lo evidente y sobre los más que sabidos desatinos de nuestro sistema educativo, hecho a la medida del coeficiente de inteligencia de la gran mayoría de nuestros pedagogos de la Corte y el pesebre. Lo obvio no necesita muchas vueltas.

Alguna vez escuché a algún maestro cercano y competente el siguiente comentario: tengo en clase un chavalillo que ni da pie con bola ni se esfuerza apenas en el estudio, pero todos los compañeros y hasta su familia me dicen que no importa y que conviene no ponerle trabas con exámenes o notas, pues va camino de ser un gran futbolista y juega en las categorías juveniles del Sporting de Gijón. Luego, en efecto, llegó a ser titular del equipo grande del Sporting, en los buenos tiempos, ¡ay!, y acabó fichando por otro club de primera división. Parece que existía la conciencia de que, dadas sus extraordinarias dotes deportivas, había que echarle una mano hasta en el colegio. No hace mucho leí en algún lado, creo, unas declaraciones de algún familiar directo de David Villa, también figura salida del Sporting. Decía ese pariente que los estudios no eran lo suyo, pero que siempre vieron que iba para estrella del balompié y que de eso se trataba y sólo eso importaba. También sabemos que para los jóvenes que pueden llegar a deportistas olímpicos hay programas oficiales de apoyo, becas y buenas ayudas. Y más, imitando de nuevo a los gringos, pero a nuestro estilo paleto, las universidades españolas comienzan a convalidar por créditos de las carreras la actividad deportiva de algunos estudiantes. Por no hablar de cómo los medios de comunicación se llenan de reportajes sobre los chavales que brillan en deportes como el fútbol o el baloncesto. De los baloncentistas se espera siempre, como auténtico triunfo del genio nacional, que acaben jugando en la NBA. Gasol somos todos, fíjate tú. 

Nada tengo que objetar a lo anterior. Para qué. Si el deporte es o se tiene por importante, que se impulse a los buenos deportistas, que se les convierta en ídolos de las masas, que se les permita conseguir el título de ingenieros aunque no tengan mucha idea de ecuaciones o de resistencia de materiales, o de juristas, aun cuando no acierten a diferenciar una ley de un reglamento administrativo. Pase, puesto que así somos y así estamos. Sólo me pregunto por qué no se prevén también medidas especiales de acicate y ayuda para los estudiantes brillantísimos, para los que apuntan maneras de genio de las artes, las ciencias o las letras, o de todo ello a la vez. 

La pregunta, por supuesto, es puramente retórica. La respuesta bien la conocemos todos. En este país de cantamañanas y en este sistema educativo hecho a la medida de la capacidad de sus organizadores y sus legisladores, la inteligencia del que destaque, la capacidad del que se salga de la media y la medianía cuentan como una tara personal del sujeto y como una dificultad administrativa. Naturalmente que habrá profesores preocupados o colegios que, excepcionalmente, se ocupen más de las personas que de los papeles y las estadísticas. Pero mucho me temo que no es lo común. Admiración ilimitada para el que ya de niño levanta piedras muy gordas, para el que nada muy rápido, para el que encesta de espalda y hasta para el que canta muy bien o tiene un cuerpo que presagia éxito en las pasarelas y las camas de los jeques. Pero al listo muy listo, al intelectualmente inquieto, al que pide más madera académica, a ése ni agua. Qué se ha creído, qué se piensan sus padres. Actividades extraescolares a montones para entretener a los que se aburren, pero ni hablar de horas extra para el que demande conocimientos mayores. Atención especial, profesores de apoyo, aulas específicas para el crío que, por la razón que sea, social, familiar o personal, no da mucho de sí, pero no para el que pueda ser superdotado o simplemente se le quede escaso el nivel de su clase. Que pase al curso siguiente aquel que suspende un montón de asignaturas, pero que no se salte un curso el que va sobrado y está en condiciones de hacer dos o tres cursos en uno. Al parecer, esto de ascender de curso es legalmente posible, pero se cuenta que acarrea un tormento de tests, informes y variadísima burocracia, casi siempre en manos de expertos en domesticar el genio y poner en duda la inteligencia. 

Todas esas comparaciones sirven para poner en claro que algo (algo más) falla en el sistema educativo. Mas lo interesante no es constatar la carencia, sino preguntarse por las causas. Y las causas no pueden ser más evidentes: la gran inteligencia da grima, provoca rechazo. Pocos profesores, de cualquier nivel, aguantan de buen grado al estudiante que con su aptitud los supera o con sus preguntas los pone en aprietos. Pocas familias soportan que el hijo del vecino reciba un trato de favor por razón de sus excepcionales méritos no deportivos, no vaya a ser que el niño de los del ático llegue a más que nuestro churumbel, con lo guapos y estupendos que somos nosotros. 

Para el bienestar de esta sociedad de rumiantes apalancados esa situación es estupenda. Para el país es una desgracia como la copa de un pino. Ahora bien, si a la masa se le pregunta lo que quiere y si se busca darle gusto, habría que complacerla en todo: pena de muerte para pedófilos y hasta para carteristas, leña a los homosexuales, la mujer la pata quebrada y en casa, los inmigrantes de vuelta a su tierra en las mismas pateras, etc., etc. No, la culpa no es nuestra, de la gente del montón, los responsables son los políticos y los supuestos expertos que rigen la educación. Todos a una, la ciudadanía inimputable, los políticos culpables y los pedagogos alevosos están muy convencidos de que es un éxito de la colectividad que la NBA quiera fichar a Ricky Rubio, pero que si es un gran laboratorio canadiense el que se lleva a un joven genio de la química, la física o la biología, con su pan de lo coma, bien está allá y que se quede si tanto le gusta perder el tiempo con probetas y microscopios. Aquí las plazas en las universidades, los centros de investigación y las empresas de primera hacen falta para los parientes, los amigos, los del partido y los que nos hagan el arrumaco en la entrepierna. 

Si de investigación hablamos, no hay más que ver qué posibilidades tiene ahora mismo de acreditarse como simple titular de universidad el “joven” de treinta y tantos o cuarenta años que venga sin más de un gran laboratorio norteamericano y que se disputen los grandes centros del mundo: ninguna. Si no ha tenido aquí, en una universidad española, su contrato en los últimos años, si no ha dado no sé cuantísimas horas de clase en nuestros centros maravillosos, si no ha sido vicedecano o secretario de departamento y si no ha asistido sumiso a un montón de cursos sobre adaptación curricular al sistema de Bolonia o sobre cómo organizar un debate en círculo entre los estudiantes, no tiene absolutamente ninguna oportunidad, ninguna. Ante una situación así, la gran mayoría de los burócratas académicos, profesores de medio pelo y meapilas universitarios en general tienen la respuesta preparada: si tan bueno es Fulano y tanto lo buscan en medio mundo, que se quedé allá y que le aproveche. ¿O acaso intenta arrebatarle su plaza a Menganito, que es sobrino del concejal de cultura, paticorto de cuota y muy dócil? ¿O a Zutanito, que habla de corrido gallego o euskera o catalán y lo que te rondaré, morena? 

Pero volvamos a los niños. Andan todo el día los cretinos de la educación dándole vueltas al fracaso escolar. Con los criterios al uso, el fracaso escolar es mayor cuanto más alto es el número de estudiantes que no culminan su formación, la que sea. Pero, ¿qué significa ahí formación? Significa obtener el título. Así que blanco y en botella: regalemos los títulos a todo zurrigurri y se nos acabó el fracaso escolar. Lo malo es que hay alumnos que no se dejan y la maldita cifra no mejora. Bajamos el nivel de exigencia y ellos, correlativamente, menguan su esfuerzo. ¿Serán cabronazos? Les prometes aprobado general y no se presentan al examen. ¿Habráse visto? Nada, nada, a convalidarles materias con horas de parchís o de dibujos animados. 

El auténtico fracaso escolar, el que casi nadie lamenta, por lo que se ve, está en que de cada estudiante, desde preescolar hasta la universidad, no se saque lo mejor que pueda dar, en que no se seleccionen profesores que sepan para que puedan guiar y acompañar a los estudiantes que quieran saber. El fracaso es que para que un niño aprenda inglés los padres tengan que mandarlo a Irlanda o Canadá cada verano, o que para que un joven se convierta en un científico o tecnólogo de primera las familias que puedan deban romper la hucha, vender las fincas de los abuelos y pensar en enviarlo a hacer una carrera en el extranjero. El fracaso escolar es que la enseñanza sea oficio de frustrados o de indocumentados, en proporción pareja. El fracaso escolar y social, el radical fracaso social, está en que cuando un joven vence inercias y zancadillas, supera malos ejemplos y mantiene su vocación de profesional excelente, se tenga que buscar la vida en otro país, que haya de ir a construir los puentes, a descubrir las vacunas, a averiguar la causa de las enfermedades, a desarrollar nuevos materiales o nuevas teorías en otra tierra. Aquí se nos llena la boca, se les llena la boca a los mandangas con despacho oficial y chófer al hablar de I+D+I y más la madre que lo parió. Eso sí, todo muy “sostenible”, “transversal” y respetuoso con la “diversidad”. Puro cuento, engaño, disfraz, cháchara vacía. Al “diverso” por listo no lo respeta nadie. 

Acabo de oír a Zapatero decir que va a ofrecer a la oposición un gran pacto sobre educación. Todos con el culete contra la pared. Si vuelven a reformarla, volverá a ser para peor, abundaremos en la educación para la medianía. Para una educación seria no hay más que una pauta posible, pero se les abrirían las carnes a todos los profesionales de la corrección política y de la prosa meliflua. La pauta es: exigencia, competitividad bien administrada y exquisito cultivo del esfuerzo y el talento. He dicho talento, no talante, ojo. Que ni un solo muchacho con limitadas capacidades o en desventaja social deje de tener su ayuda y la plena dedicación de sus profesores, ni uno. Pero al que rinde, trabaja, se supera y promete ser mañana un artista sublime, un investigador muy cualificado o un excelente profesional en cualquiera de las labores que socialmente más importan, a ése todos los homenajes, todas las facilidades, todos los apoyos para que llegue todo lo lejos que pueda llegar. Y para que se quede aquí y no tenga que marcharse ciscándose en nuestros muertos, si es que no lo hemos destruido antes.

Entre otras mil razones atinentes a que al favorecer a los más dotados nos ayudamos a nosotros mismos, también por una razón de justicia social, de pura equidad social. Porque los brillantes chavales que sean hijos de ricos acabarán teniendo su oportunidad de triunfar y de cumplir su vocación, pues para eso los mandan primero a colegios de élite y para eso los pueden tener luego media vida haciendo másteres y doctorados en las mejores y más caras universidades del mundo. Pero para los hijos de los pobres no hay más oportunidades que aquí, porque los hijos de los pobres no cuentan con más patrimonio que su inteligencia ni con más influencia que sus capacidades. Y aquí, no nos engañemos, todo está ahora mismo montado para que los hijos de los pobres sigan siendo pobres toda su puñetera vida, sean tontos, listos o superdotados. Así es y así se hace, pero todo queda muy mono, muy transversal y muy participativo. Cuando la política educativa es un engañabobos, los listos molestan y hasta sobran los simplemente normales, sólo queda sitio para los lerdos y los listillos.