Sobre el manifiesto de la lengua

By La sal de Lilit

Andan por ahí recogiendo firmas a fin de que no se margine la lengua española en las regiones bilingües. El manifiesto lo firman, entre otros, reconocidas figuras del mundo de la cultura, del deporte y la política. E importantes publicaciones como el Mundo alardean del número de personas adscritas. Como si de una nueva cruzada se tratara.

Si bien reconozco que están en su derecho de manifestarse y de reclamar el idioma en que quieren hablar, trabajar o estudiar, si también es cierto y justo reconocer que en Cataluña la Generalitat promociona el uso de la lengua catalana por encima del español y que en las escuelas el idioma vinculante es el catalán, no es cierto que pueda considerarse que el español esté marginado y mucho menos que sufra peligro.

Lo que determina la fuerza de un idioma es su uso. Y el uso del español en Cataluña es plenamente activo y en algunas ciudades incluso puede llegar a ser mayoritario. Es este mismo uso el que hizo posible que lenguas como el catalán sobrevivieran a la dictadura. Me pregunto cómo es posible que alguien tenga miedo a que el español pueda sufrir, si un idioma minoritario pudo sobrevivir a 40 años de dictadura.

Por mucho que en la escuela se enseñe en catalán, si sus alumnos entre ellos hablan en español, difícilmente van a verse marginados.

En realidad si alguna de las dos lenguas puede tener miedo de desaparecer es el catalán. Y de ahí esta discriminación positiva que promueve la Generalitat.

Obviamente no es en todas partes de Cataluña así. Afirmar esto sería deformar la realidad. Pero sí que es cierto que todo el mundo habla indistintamente en ambas lenguas y lo hace con un bilingüismo único en el mundo. Tan perfecto que en una misma conversación conviven ambas lenguas con total igualdad y fraternidad.

Por esto vivo con preocupación manifestaciones de este tipo. Manifestaciones que no se preocupan en contrastar informaciones claramente deformadas por sectores que buscan el enfrentamiento y que se alzan con una agresividad inaudita e injustificada. Que sólo muestran la realidad que desean mostrar. Esto no es informar, es manipular la información.

Soy bilingüe. Y me enorgullezco de la oportunidad que se me ha dado de hablar dos lenguas indistintamente. Trabajo en una empresa donde el idioma vincular es el inglés y, que por la diferencia de origen de su plantilla, aún doy gracias de poder comunicarnos en español.

No logro entender personas que defiendan el derecho a la ignorancia. Sí, a la ignorancia, a no saber, a vivir al margen de una realidad. Una realidad que nos enriquece a todos y a todas. Porque, señores, la pluralidad, la diversidad de culturas es riqueza y es parte de la idiosincrasia de España. Y esta diversidad es lo que hace que España sea tan rica a nivel cultural.

Me pregunto qué ocurriría si en vez de dedicar tanta energía y odio a rechazar esta pluralidad, nos dedicáramos a enseñar a nuestros hijos e hijas a respetar las diferencias culturales y amarlas como parte de su propia identidad. ¿No sería más productivo y enriquecedor?

Me pregunto también por qué no se dice también el nombre de las personalidades que se han negado a firmar este manifiesto.

Sólo espero que la razón venza a este sin sentido que por suerte huele a rancio.

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