Archivo de Diciembre 2008

El vestit nou de l’emperador

Diciembre 18, 2008

 

Hace unas semanas alabé la puesta en escena de la opera La Ventafocs en el Petit Liceu, hoy exaltaré la de El Vestit nou de l’emperador en el TNC.

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La adaptación musical del cuento de Andersen por Anna Llopart y Ignasi Terraza superó mis expectativas. Es cierto que no se puede comparar una opera con un musical. Especialmente cuando el público al que va dirigido es infantil. El reto no es el mismo. Sin embargo la apuesta del TNC consigue cautivar tanto a padres como a hijos con unos personajes vivos, alegres, un vestuario de lujo y la fusión de distintos estilos: opera, rap, gospel, jazz, funk…

 

Simplemente genial.

 

 El vestit nou de l’emperador estará en escena hasta el 4 de enero.

“Mileuristas” para siempre

Diciembre 12, 2008

Interesante artículo publicado en el País de hoy 12 de diciembre. Da que pensar. O más bien, da que llorar.

Luna

Diciembre 12, 2008

Eran casi las 9 de la noche. Lilit preparó la cena, se quitó el delantal, se abrigó y cogió la bolsa de deporte. Dedicó 50 minutos a conectar su cuerpo con Pilates. Se abrigó, regresó a casa y se dejó caer en el sofá.

Diciembre 11, 2008

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Zapatos

Diciembre 10, 2008

Lilit se enfundó la falda, puso los zapatos de tacón en la bolsa y dedicó 30 segundos a mirar su cara en el espejo del lavabo, fijamente. El rosa intenso de su jersey le sentaba bien. Cogió el paraguas y se dejó engullir por el anonimato de la ciudad bajo la intensa lluvia.

De la importancia de ser coherente

Diciembre 9, 2008

Ser consecuente contigo mismo al final del día, es uno de los objetivos más duros y difíciles de conseguir. Nuestro día a día está lleno de situaciones que hacen que tomemos decisiones o actuemos de forma distinta a como pensamos y sentimos realmente. El trabajo, las amistades, la familia, la pareja, los hijos, la sociedad hacen tambalear nuestra integridad con nosotros mismos constantemente. Es curioso como por no herir, por encajar en determinadas situaciones, seguimos la corriente aunque nuestra cabeza piense todo lo contrario.

Yo hace tiempo me propuse sin mucho éxito llegar al final del día habiendo sido consecuente conmigo misma. No nos engañemos, ser empático no es fácil. Hacer respetar tu opinión, o tu visión de las cosas, escuchar activamente, aceptar otros puntos de vista o simplemente no dejarte arrastrar por la del resto es una lucha constante. Y yo odio el enfrentamiento. No me gusta luchar. Yo no puedo hacer las cosas contra, sino por.

Pero he conseguido romper con algunas cosas, son pequeños cambios. Pocos, pero al fin y al cabo cambios que me hacen sentir mejor. Simplemente porque los he decidido yo acorde con lo que pienso. Mi separación a pesar del dolor, ser delegada de personal ante la incomprensión de la empresa, vivir de alquiler y no caer en la histeria de comprar un piso, disfrutar de mi hijo sin dejar de ser persona. Y sobre todo ser consciente de mis puntos débiles, que son muchos, e intentar día a día mejorar y ser feliz. Quién sabe quizá algún día consiga saltar y hacer de mi día a día algo que realmente me haga sentir útil y me haga crecer. Quizá algún consiga apagar mi diálogo interior, dejar que me afecte lo que puedan pensar los demás y romper con chantajes emocionales. Fotografiar el mundo, enriquecer momentos con un poco de sal y azúcar en la cocina, ayudar a poner un poco de orden en este mundo lleno de sentido pero que con frecuencia olvida sus propósitos. Quién sabe.

De momento me enfrento a unas elecciones sindicales, con un sindicato que olvidó su objetivo como tal y que amenaza impugnar unas elecciones donde no tiene nada que ganar (léase UGT), una candidata enferma, un montón de gente delegando votos porque trabaja en casa y quién sabe qué porcentaje de abstención y una mesa electoral fantasma pues también trabaja en casa. Pero ahí estamos, sin perder el norte y recordando siempre por qué lo hago: por ser consecuente con lo que pienso y con lo que siento. Porque de esto salimos ganando todos, por mucho que a veces nos parezca un túnel sin final. Porque es una oportunidad para proponer ideas y participar de ellas. Porque nada debería ser visto como un enfrentamiento sino como un enriquecimiento. Y porque por estar allí no me ha salido cola y cuernos, ni huelo a azufre. Simplemente soy feliz siendo útil.

Recuperando lo bueno del pasado

Diciembre 8, 2008

En las últimas semanas, como si de un efecto dómino se tratara, estoy volviendo a recuperar amistades de esas que su recuerdo te hace sonreír con dulzura. Como saboreando un buen vino, me siento, me acomodo y paladeo este néctar.

Primer sorbo: Gracias a Facebook, empecé a encontrar antiguos compañeros de la EGB. Con el tiempo, las circunstancias de la vida, nos fuimos alejando. Sin embargo fue una de las etapas más entrañables de mi vida. De esas que marcan y te hacen persona. Y ver que el tiempo no ha podido borrar ese cariño que nos teníamos, me demuestra que las cosas buenas no se pierden. Sin duda ya no somos las mismas personas pero seguimos queriéndonos.

Segundo sorbo: También gracias a Facebook (al final le tendré que poner una vela) dejamos de dilatar un recuentro con una magnifica amiga a la que perdí el rastro al romper su relación con otro amigo. Ahora no sólo estamos recuperando el tiempo perdido con dos cenas en las últimas dos semanas, sino que además ha aportado un nuevo amigo, su actual novio, con el que comparto el amor por la fotografía. Y  la amistad es más auténtica que nunca.

Vaciando la copa: una llamada, hoy, desde Suecia. Mi querida Nina. Mi dulce Niña. Ex-compañera de trabajo, de comité y sin duda amiga. Amiga escrito en mayúscula. Una maravillosa mujer, persona y madre a la que también la vida alejó de Barcelona. El puente nunca se rompió. Siempre estuvo allí. Y ahora una vez más le tiendo mi mano, mis fuerzas, mi amistad, mi abrazo.

Alzo la copa, la tiendo, la vuelvo a llenar. Para saborear un poco más lo bueno del pasado que siempre ha sido presente.