Bonsfocs: una pausa en el camino

By La sal de Lilit

En un ambiente familiar y agradable, Joan y Mónica aprovechan un espacio privilegiado para recuperar tradición y cultura. Sus talleres, con un número reducido de asistentes, son una sencilla invitación a la pausa.

Elaborar pan, croissants, jabones, introducirte en la cocina internacional o descubrir cómo montar un huerto urbano es posible en tan sólo unas pocas horas. Unas horas donde el ajetreo diario se para y te recuerda que hay un ciclo natural para cada cosa. 

El pan necesita amasarse y reposar antes de volverlo amasar y ponerlo a cocer. Los tomates no pueden sembrarse en invierno y a los pimientos les encanta tostarse al sol. Todo necesita su tiempo y una dedicación casi ritual. 

Nada sabe igual cuando son tus manos quienes lo cocinan y lo sacan del horno. Nada sabe igual cuando eres tu quién corta la rama que soporta ese tomate o quién recoge la lechuga que aliñarás más tarde. 

La vida en la ciudad y el ritmo que esta exige acaba haciéndonos creer que las cosas se obtienen por arte de magia. Vas al supermercado y tienes fresas en cualquier época, compras pseudo pan que a la mañana siguiente no te puedes comer y aprovechas para pillar algunos burritos para la cena. Todo es fácil y rápido. 

De ahí la necesidad de detenerse ni que sea un momento al día, mirar alrededor y encontrar el espacio interior que te permita un equilibrio contigo mismo. 

Salir por la mañana al balcón o al atardecer para ver si ha salido alguna nueva flor, si ya ha salido algún fruto o hundir las manos en la masa obligan a tomarte esta pausa y a entrar en contacto con el ritmo natural de la vida. 

El sábado disfruté de 9 a 5 de un curso de huerto urbano que se hizo corto por la cantidad de cosas a aprender. Engràcia, técnica agrícola y coordinadora de la formación de horturbano, fue la responsable de mostrarnos cómo compostar, crear nuestros propios recipientes, reconocer amigos y enemigos de hortalizas y a hacer de nuestro pequeño huerto urbano un proyecto sostenible y ecológico.  

La mayoría de los que estábamos allí ya disfrutamos en casa de alguna que otra maceta con huéspedes poco habituales en la ciudad. Un grupo variado de personas con la misma curiosidad y ganas de entender.  

La agricultura en recipientes es complicada ya que las plantas están en un hábitat mucho más exigente y estresante, con un espacio limitado y condiciones más duras. Pero esto no impide disfrutar de unas zanahorias, unos rábanos y hasta de una sandía casera. Querer es poder. 

Con una buena planificación que tenga en cuenta rotaciones de siembras puedes ir comiendo todo el año alguna que otra verdurita cien por cien ecológica.  

Joan y Mónica se encargaron de hacerlo todo más próximo con una cálida bienvenida con pan de chocolate y café y un delicioso almuerzo. Un encanto de pareja. 

El 4 de julio cierran la temporada con un taller infantil de pan y dulces. Los próximos talleres se abrirán en setiembre.

Bonsfocs

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Una respuesta para “Bonsfocs: una pausa en el camino”

  1. Mònica Dice:

    Con alumnos como vosotros es fácil que BonsFocs sea una pausa en el camino ;-) Una abraçada

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