Con el pelo revuelto, los ojos cansados y los tacones mal guardados en un cajón. El espejo refleja su alma cansada, su mente no encaja las piezas de ese Tetris en que se convirtió. Una chispa en sus ojos, recuerda una rebeldía fugaz. Las arrugas de sus comisuras, la felicidad. Lilit volvió para no volver a marchar.
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