Archivos de la categoría ‘Actualidad’

Dime cómo eres y te devolveré tu imagen

Noviembre 22, 2009

REPORTAJE: vida&artes. El País, 22 de Noviembre de 2009 

Internet y las redes sociales pueden distorsionar prestigio y fama – Para las empresas es crucial medir objetivamente la fotografía que proyectan – La reputación ya no es una categoría moral

M. A. SÁNCHEZ-VALLEJO Si reputación es, como dice la RAE, la opinión o consideración en que se tiene a alguien o algo -desde un individuo a un Estado, pasando por un colectivo, una empresa o un producto-, tener una -a ser posible positiva- en un mundo expuesto a la visibilidad social gracias a las nuevas tecnologías, resulta hoy una tarea más ardua que nunca. España sigue siendo ‘different’ La noticia en otros webs webs en español en otros idiomas “La reputación nos la dan los demás”, dice la psicóloga Laura Rojas-Marcos.

La reputación es, hoy, una unidad de medida del crédito, la confianza o el respeto que despertamos en terceros; un criterio valorativo que, lejos de la añeja categoría moral que en su día fue, los demás enarbolan al referirse a nosotros. En pleno siglo XXI, la reputación ya no es la heredera directa de la honra clásica, la del Siglo de Oro español, ni suele acompañarse, como hace unos pocos años, de calificativos como “dudosa” o “equívoca”, que sentenciaban moralmente. Es decir, ya tiene poco que ver con un juicio de cintura para abajo, porque es un instrumento que formula nuestro prestigio en términos pretendidamente objetivos.

En los últimos años han surgido conceptos como la reputación corporativa -la relativa a la imagen de empresas-, la reputación en Internet, o NetRep -relativa al prestigio que nosotros o nuestros productos generamos en la Red-, o, en fin, la reputación-país, que permite establecer clasificaciones de naciones según la admiración, el respeto y la confianza que despiertan en otros.

La reputación -según la RAE, también “opinión, consideración, prestigio o estima”- se mueve por tanto en una horquilla delimitada, por un lado, por la mayor exposición pública, casi global, y, por otro, por su dimensión de herramienta para medir realidades más tangibles: la eficacia empresarial, o la confianza que suscita un país en inversores extranjeros. Existen instrumentos para determinar intangibles tales como el prestigio de un país, como los que utiliza el Reputation Institute (www.reputationinstitute.com) en clasificaciones como CountryRep: una muestra de cómo la reputación de los países influye en la opinión -y la acción- de inversores o visitantes. Los resultados son llamativos: los países que más confianza suscitan en el mundo son Suiza, Canadá y Australia, aunque a la hora de invertir los preferidos son Suiza, Suecia y Canadá. España, no obstante, no queda nada mal situada en esta lista (ver despiece).

La raíz de todas las reputaciones que en el mundo son radica en “la valoración exterior que se hace sobre un individuo . La reputación nos la dan los demás, y está muy relacionada con la imagen que uno quiere dar”, pero no sólo, señala la psicóloga Laura Rojas-Marcos. “La reputación tiene mucho que ver con nuestro autoconcepto, con cómo nos percibimos a nosotros mismos y por tanto con nuestra autoestima, pero también con la imagen que los demás tienen de nosotros. Hay un efecto espejo: damos una imagen que vuelve a nosotros modificada o transformada por la opinión de aquellos con los que nos relacionamos”, afirma Rojas-Marcos.

Tener una reputación positiva no siempre es bueno: “Estamos continuamente luchando y compitiendo, y la reputación es uno de los recursos que utilizamos en la batalla diaria. Pero frases tales como ‘es tan bueno que parece tonto’ subrayan que incluso la reputación positiva tiene a veces sus inconvenientes. Lo mismo puede decirse a la inversa: cuando se habla de un financiero de éxito, se le pide que sea despiadado, agresivo, incluso déspota. Parece que alguien bondadoso o amable no encaja en el perfil de tiburón de las finanzas”, explica esta psicóloga.

La reputación como arma de doble filo es una realidad insoslayable; la exposición pública, con las distorsiones a que puede dar lugar, de nuestra fama, también. “Las nuevas tecnologías son tan nuevas para todos que aún no hay normas. Cualquiera de ellas puede destruir la reputación de una persona por completo, desde un comentario colgado en una red social a una imagen enviada por móvil. Sobre todo en el caso de los adolescentes hay que tener mucho cuidado, porque el efecto de las nuevas tecnologías trasciende tu círculo y tiene consecuencias globales. En lo relativo a esta franja de edad, hay que evitar una serie de cosas que pueden resultar destructivas y convertirse incluso en herramientas de acoso”, apunta Laura Rojas-Marcos.

En el ámbito individual, el boca a boca de antaño, por el que la comunidad se transmitía información sobre algo o alguien, está siendo sustituido por consultas en buscadores de Internet y, cada vez más, por el ingente tráfico de información que mueven las redes sociales. “Cada vez más gente se informa de tu imagen, de tus productos o de tu empresa en Internet”, señala Enrique Dans, profesor del IE Business School.

El riesgo de amplificación cibernética de la imagen que proyectamos implica casi siempre una falta de control sobre el contenido de la información, pero Dans no lo ve como un riesgo, sino como algo consustancial al vehículo. “Pretender controlar lo que dicen de nosotros es un error; es imposible encontrar a alguien con una cierta visibilidad que no tenga detractores. Uno no puede aspirar a gustar a todo el mundo, aunque es verdad que esto a las empresas les horroriza”, continúa Dans, y añade: “Si tiras basura al mar, recibes basura; se trata de generar contenidos que se conviertan en objetos sociales que otros quieran compartir”. Así, con un individuo, una empresa, un colectivo o un producto, que también genera una opinión en terceros, de lo que se trata es de transmitir “la mayor cantidad posible de información; la transparencia es la mejor estrategia de comunicación”.

La crítica, en un mundo tan libre como Internet -”y que nos desinhibe tanto”, subraya Dans-, no escasea, así que las sorpresas pueden ser frecuentes. “Ante una crítica negativa sobre nuestra persona, hay que tener la habilidad política suficiente para no contestar. No están aún asentados los protocolos de uso y es un trabajo a muy largo plazo”. Otros, en cambio, como indica la especialista en marketing Magali Benítez, autora del libro Visibilidad. Cómo gestionar la reputación en Internet (Gestión 2000), recurren a “empresas especializadas en desplazar resultados con comentarios negativos. No se pueden eliminar de la Red, pero sí hacer que aparezcan colocados por abajo “. “Hoy, la gente, cuando tiene que buscar información sobre alguien o algo, recurre a la Red; para muchos, la reputación es Google, tu currículo es Google. Y los mecanismos de funcionamiento de la reputación online son los mismos que en la tradicional: lo que los demás opinan sobre ti. La diferencia es que ahora hay millones de personas opinando”, añade Martínez. La cantidad y la persistencia de esa información son el denominador común de la NetRep: “Es como el boca a oreja tradicional, pero multiplicado al infinito”.

“Una buena gestión de la información que sobre uno corre por la Red es clave para que la reputación virtual se ajuste a la real. Además, no siempre se encontrará una perspectiva negativa, también una fotografía bastante real de uno mismo”, advierte Magali Martínez, quien recomienda hacer un seguimiento frecuente de la Red para seguir la pista a la reputación personal, de la empresa, el colectivo o el producto en cuestión. “En Internet se alcanza un volumen enorme si no lo atajas, pero off-line es mucho más difícil hacerlo. Además, hay herramientas, tanto para individuos como para corporaciones, que te permiten estar informado sobre lo que se dice de ti en todo momento”. Por ejemplo, la monitorización de la blogosfera, y otras tareas casi de espionaje en la Red.

Pero pretender un control absoluto, monolítico, sobre la propia imagen es poco menos que imposible. Mucho más fácil resulta cuando se aplican modelos econométricos, basados en análisis de variables cualitativas y cuantitativas, al estudio de la reputación. Es el caso, por ejemplo, de la denominada reputación corporativa. Fernando Prado, socio director del Reputation Institute España, define la reputación corporativa como “el conjunto de percepciones que tienen los distintos grupos de interés [clientes, publicistas, inversores, etcétera] sobre una empresa. Esas percepciones se construyen a través de la experiencia que se ha tenido con esa empresa y sobre sus percepciones de futuro”. La reputación corporativa, recuerda Prado, “va de fuera adentro; mira hacia atrás, pero también genera expectativas de futuro”. Y se construye de tres maneras: por la experiencia personal o de otros; a través de la comunicación (lo que la empresa dice de sí misma), y por las opiniones de terceros (medios de comunicación, redes sociales, etcétera). El responsable español de Reputation Institute incide, refiriéndose a las opiniones de terceros, en el papel fundamental de Internet, “que hace que todo se mueva muy rápido, imprime una gran velocidad de movimiento a las opiniones y puede hacer que la reputación mejore o empeore”.

A través de un indicador llamado RepTrack, que analiza siete dimensiones de la empresa, es posible tener un conocimiento bastante objetivo de la reputación de una compañía, y esto vale tanto para una pyme como para una multinacional. Las siete dimensiones se basan, recuerda Prado, “en modelos econométricos, y son: productos y servicios (oferta); entorno de trabajo (sueldos y horarios justos, conciliación, etcétera); integridad (ética y transparencia); ciudadanía (contribución positiva a la sociedad: acción social y medio ambiente); liderazgo, innovación (adelantarse a los competidores, adaptarse bien a los cambios) y resultados financieros”.

Conceptos de nuevo cuño como la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) son transversales a las dimensiones citadas. “La RSC tiene que ver con la integridad, la ciudadanía y el entorno. Y la suma de estas tres dimensiones arroja el 45% de la reputación de una empresa para el público general, aunque es cierto que es la oferta de bienes y servicios la que más importancia tiene habitualmente entre la población”, explica Prado.

Corporativa o individual, expuesta o no al escrutinio público -aunque, por definición, la reputación siempre es social-, esa fama que nos precede y que proyectamos como una sombra nos acompaña siempre. En mayor o menor medida, eso sí. Ya lo dijo Rousseau: “La reputación de un hombre es como su sombra, unas veces parece más larga que él y otras más corta”.

España sigue siendo ‘different’

Hay países con buena prensa y otros con una imagen tan deteriorada que cualquier intento de lavado de cara parece condenado al fracaso. A Turquía le ha costado décadas hacer olvidar la ruina de su sistema de prisiones, puesto de relieve por la película El expreso de medianoche, de Alan Parker (1978). A Colombia, por poner otro ejemplo, la persiguen dos fantasmas: la coca y la violencia. El año pasado, esa desdichada imagen estuvo a punto de ocasionar un conflicto diplomático, al relacionar en una de sus canciones Carla Bruni-Sarkozy, primera dama de Francia, los conceptos “polvo blanco” y Colombia. Pero las naciones también pueden posicionarse gracias a su reputación, sobre todo cuando se trata de atraer inversiones o visitas. El informe CountryRep 2009, elaborado por el Reputation Institute, arroja datos muy interesantes sobre España. “Entre 34 países analizados, incluidos los del G-8, España ocupa el puesto décimo, por encima de Estados Unidos”, señala Fernando Prado, responsable de la sección española del instituto. “Culturalmente, el mundo nos ve como una potencia; físicamente (atractivo geográfico), somos muy valorados; obtenemos muy buenas notas como miembro responsable de la comunidad internacional y en el ámbito institucional y político… También se nos considera un modelo de Estado del bienestar, pero como fuente de marcas y empresas suspendemos”, explica Prado. Es decir, que el tradicional sambenito de país bueno para vivir -para disfrutar- pero malo para trabajar, sigue vigente. Una sociedad civil muy valorada frente a un potencial económico menguado (el estudio recoge datos anteriores a la crisis), con una especial debilidad: la marca España. “Haría falta una iniciativa pública y privada para vender la marca España en el extranjero”, subraya. Igual que Ikea es Suecia o Mercedes Alemania, “a España no la identifican fuera con ninguna marca o gran empresa”, continúa Prado. Hay excepciones, por ejemplo, el Real Madrid o el Barça son corporaciones muy reconocibles. Pero España, como tal, sigue siendo un sitio pintoresco; el lugar de la siesta y la simpatía que en su día -finales del siglo XIX- descubrieron los viajeros ingleses. Un lugar lleno de paradojas, también: “Exportamos el modelo de la Transición española, pero somos incapaces de hacer saber que Abertis está construyendo autopistas en medio mundo”.

Y el muro cayó

Noviembre 8, 2009

Berlín. Jueves 9 de noviembre. En la pantalla las imágenes de alegría. Era de noche. Lo recuerdo perfectamente. Tenía 17 años. Las voces hablaban un idioma que no era el mío, las lágrimas contaban historias que no me pertenecían y las risas hablaban de un futuro ajeno a mí. Y sin embargo mi voz se unió a la suya y mi rostro compartió su sonrisa.

MURO-DE-BERLIN-1

Esa noche el martillo abandonó la hoz para golpear un muro y romper así con 28 años de oscuridad. Y cuando la luz entró, lo hizo con tal fuerza que nadie la pudo ya parar. Fue el principio del fin de un mundo dividido en dos. Un mundo del que, aunque lejano, nos llegaba el eco demasiado fuerte para ignorar. 

Tenía 17 años, pero era plenamente consciente del significado de esa noche. Y fui feliz, realmente feliz. 

Sólo son recuerdos. Recuerdos que me han venido hoy a la memoria. Recuerdos de tutorías en primaria donde se hablaba de guerra fría en vez del calentamiento global. Recuerdos de una niña levantando el puño al aire y cantando la internacional. Tiempo de manifestaciones y protestas. De fiestas del PSUC de la mano de mis tíos mientras disfrutaba de las músicas del este y su gastronomía. Fiestas desprovistas para mí del significado político que en realidad tenían. 

No tardaría en comprenderlo. Tampoco tardaría en entender que los sueños pueden convertirse en pesadillas. Y que las ideologías a manos del hombre pueden convertir las utopías en terror. 

Me quedé con la parte buena. La del inconformismo y la que levantaba la voz para emitir su opinión. La misma que consiguió esa noche del 89 unir a un pueblo para derribar un muro a golpe de martillo.

 Y con 17 años sonreí y brindé por el fin de ese mundo sin sentido que en nombre de una verdad levantó un muro de 160 kilométros y partió una ciudad en dos.

No al recorte presupuestario en I+D

Octubre 30, 2009

3990331352_ce65db61a9_o

Un globo, dos globos, tres globos

Octubre 18, 2009

Miraba el telediario de la noche y de golpe una noticia de última hora acaparó toda la cobertura. Mis ojos no podían creer lo que veían. Matias Prats retransmitiendo en directo unas imágenes de la CNN de un ¿Atentado terrorista? ¿Las torres gemelas cayendo de nuevo? ¡No! ¡Retransmitía el seguimiento de un globo! Al principio me hizo gracia. Ok, una noticia basura más, de estas que cada día copan más los telediarios. Qué le vamos a hacer, a todos nos gusta el morbo. Es lo que hace subir las audiencias. Y además era divertido imaginarte a un crío de 6 años subiéndose a un globo que, dios, estaba en el jardín de su casa. Pero pronto me empezó a rallar. Cambié de canal. Más globo. Volví a cambiar de cadena, más globo. No me lo podía creer. ¿Eso era noticia? ¿Merecía esa cobertura y una pantallita permanente en las noticias de la 1? Creo que la única cadena que no lo retransmitió fue TV3. Y posiblemente porque empieza antes y se les escapó el globo…sonda. 

Como era de esperar nadie comprobó la veracidad de la noticia. ¿Para qué arriesgarse a perder la noticia por verificar la información? Si luego es falsa, como resultó, pues se dirige la atención a la familia del crío.  

Una cosa lleva a la otra y me acordé de la sesión del curso que acababa de hacer ese mismo día sobre comunicación. La profesora nos hablaba de cómo se perdía la información con los rumores. Nos contó una historia. La de los tres filtros. Cuenta esta que el discípulo de un sabio se dirige a él alarmado: “Maestro, he oído algo que van contando sobre usted. He pensado que lo querría saber.” El sabio le responde: “no lo quiero saber”. Y el discípulo le pregunta:”¿No quiere saber lo que cuentan?” “¿Has pasado por los tres filtros?”, le responde el sabio. “¿Los tres filtros?”, pregunta el discípulo. “¿Puedes afirmar que lo que contaban es cierto?”, dijo el maestro. “Al menos espero que si no lo has hecho, hayas pasado por el segundo filtro. ¿Es algo que sea positivo?”. “No maestro, no lo es”. Entonces, deberás pasar el tercer filtro:¿es imprescindible que lo sepa?” 

No es la primera vez que un rumor pasa a la primera página de los periódicos o se convierte en debate nacional. Como le ocurrió a Wyoming cuando pasó una falsa noticia adrede para cuestionar al periodismo actual y acabaron por cuestionar encima su profesionalidad. Ni un mea culpa. 

Está claro que la capacidad de crítica no es el fuerte de la sociedad. Y más de la que vivimos, donde la inmediatez y velocidad de generar noticias a través de la globoesfera obligan a los medios tradicionales a tomarlas sin analizarlas por miedo a perder la primicia. 

Leía no hace mucho en La Vanguardia la entrevista a un psicólogo a propósito de su libro.

Explicaba que el sistema educativo no está pensado para potenciar la capacidad de análisis y de opinión. Somos repetidores de ideas.  Nos enfrentamos a una generación con más titulaciones que nunca pero sin capacidad crítica.  

Como ironizaba Rusell Crowne en State of play : “deja que me lea un par de blogs para que me forme una opinión.”

¿Nobel a una obra o a una idea?

Octubre 9, 2009

La designación de Obama como premio Nobel de la paz es sin duda el tema del día. Toda la prensa se hace eco, ya no digamos Twitter y el resto de social media. 

Pero tras la estupefacción inicial he llegado a la conclusión de que hoy en Oslo lo que se ha querido premiar es el proyecto de una idea y estimular con ello un giro político y una visión del mundo muy distinta a la de su predecesor. 

Hoy en Noruega se ha dado un guiño a Estados Unidos y un claro apoyo por parte de Europa y el resto del planeta a un mundo donde la negociación y el diálogo predominan la amenaza y la beligerancia. Es la aprobación a la decisión de Estados Unidos al cambiar de líder. 

Acostumbrados a la prepotencia e incompetencia de Georg Bush que imponía sin tapujos su cruzada personal y defendía Estados Unidos como única potencia, el carisma y el “savoir faire” de Obama en su aún no primer año de presidencia han convencido y encandilado al resto del mundo. 

Si la política de Bush condujo el mundo al terror de la guerra, la estrategia de Obama nos ha permitido soñar un cambio de rumbo.    

¿Se merece más Obama este premio que otros dirigentes? Seguramente la respuesta es no. Sus escasos 12 meses en el poder no permiten ver aún los frutos de su obra. Y si tenemos en cuenta que su nominación debió ser hace bastantes meses atrás, aún menos. 

Pero es que este Nobel sólo es la instantánea del suspiro de alivio de gran parte del planeta.

Marzo 24, 2009

20090324elpepuvin_1

Somos Iniesta

Marzo 12, 2009

10 de Marzo de 2009 | Begoña Gómez. ADN

Pep Guardiola probablemente no lo sabía pero el otro día, tras el partido del Barça contra el Athletic de Bilbao, pronunció unas palabras que a)dan la razón a Tony Soprano en su formulación del ideal masculino contemporáneo y b) el presidente de la patronal se tatuaría en chino si fuese un futbolista.

En realidad, lo que hacía Guardiola era halagar a Andrés Iniesta, que es algo con lo que hasta el más madridista estaría de acuerdo (Iniesta ocupa en el imaginario colectivo español la plaza de “buen chaval” que dejó vacante Indurain).

Lo primero que el entrenador destacó es que Iniesta” no se pinta el pelo y no lleva pendientes”. O sea, es el anti-Guti. Representa a todos esos” tipos callados y solitarios, a lo Gary Cooper” que Tony Soprano cree desaparecidos para siempre desde que los niños van al psicólogo y la culpa de todo la tienen las madres. Estéticamente, Guardiola (y tiene narices que lo diga él, cuyos jerséis aparentan tener un 120 % de cashmere, por si acaso) propone un modelo para la crisis, cuando no tenemos paciencia para tonterías. Pero Pep no se quedó ahí, añadió que “lo saques 15 o 20 minutos, le pongas en la posición que le pongas, nunca se queja”. A muchos les sonará. Concientos de ERE sobre la mesa y unas previsiones de paro que las cajas de ahorro sitúan pronto en los 4,5 millones, todos somos Iniesta en el trabajo. El que se queja, el que reclama cosas tan inauditas como que el sueldo suba con el IPC o trabajar las horas que dice el contrato, se aleja rápidamente de la lista de convocados.

Vidas destrozadas

Marzo 6, 2009

Médicos Sin Fronteras trató en 2007 a unas 12.000 víctimas de la violencia sexual en todo el mundo, 35 al día. La ONG llama la atención sobre la importancia de la asistencia médica de urgencia para mitigar los daños físicos y psicológicos de este tipo de agresiones (embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual….), difícil de encontrar en países con deficientes o inexistentes servicios sanitarios o en situaciones de conflicto. En este vídeo, la ONG muestra testimonios de víctimas de la violencia sexual, a la que no escapan ni hombres ni mujeres ni niños.

Encuesta: IPC

Febrero 17, 2009

Encuesta sobre la crisis

Febrero 10, 2009
[polldaddy poll=1352573]