Archivos de la categoría ‘Crecimiento personal’

Campamento base

Septiembre 30, 2009

La autora de este blog debe una explicación a tanto silencio. ¿No había nada de qué hablar? ¿No había tiempo? ¿Pereza? Siempre hay cosas que contar, siempre hay tiempo para dedicar aunque a veces se tenga que arañar.

La autora de este blog simplemente se encontraba calibrando una de esas montañas que la vida te pone de vez en cuando en el camino y que hay que franquear si decides avanzar. 

El desnivel de estas montañas puede variar según el relieve del camino. A veces se trata de montículos. En ocasiones presentan grandes curvas que te obligan a dar enormes giros antes no alcances su cima. También las hay pantanosas, escarpadas o impenetrables.   Algunas son desérticas y otras boscosas.  Unas te angustian por el silencio y otras te ensordecen con el ruido.

Montañas, obstáculos, desafíos, retos, caminos, posibilidades.

La autora de este blog se encontraba en medio de una jungla y no veía el camino a seguir. Tuvo que despejarlo. Tomarse una pausa. Descartar posibles vías y evaluar si el objetivo merecía el esfuerzo de abrirse paso entre helechos y palmeras para acabar en un volcán. Lo merecía. Aunque quizá debería tomar otras vertientes, más tranquilas y más largas. Valorar otras vías y también sus propias limitaciones.

Y mientras la autora se encontraba en el campamento base esperando que la tormenta se calmara y estimando todas las opciones disfrutó con Milena Agus y su “Mientras duerme el tiburón”, rió amargamente con unos “Gloriosos” bastardos, descubrió un buen sitio de tapas en Sants, cambió el curso de la historia jugando a Memoir’44 y redescubrió el Parque de Aigüestortes. Se dijo a si misma de no dejar pasar un día sin decirle a su hijo que le quería. Arrancó las tomateras y sembró tulipanes, guisantes, canónigos, zanahorias, rábanos, espinacas y judías.

Llega otoño, época de renovación. Hay que dejar caer las hojas que ya no sirven sin nostalgía para dejar paso a nuevos brotes. Brotes que un día también caducaran merecidamente.

Curso de huerto urbano

Junio 3, 2009

El taller Bonfocs dedica un curso de huerto urbano el próximo 13 de junio de 10 a 17 h.

Enseñarán los principios básicos para cultivar plantas en contenedores. Y hablarán de los substratos, fertilidad del huerto, sistemas de riego, las hortalizas que se pueden cultivar en un balcón o terraza, cuáles son las semillas adecuadas, como hacer un semillero, rotaciones de los cultivos, compostaje casero, plagas y principales enfermedades del huerto.

Para inscripciones ir a Bonsfocs

Primavera en un balcón de Barcelona

Mayo 20, 2009
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Berenjenas y tomates

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Lechugas y patatas

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La reina del balcón

Sembrando ilusiones

Abril 19, 2009

La primavera se abre paso tras un largo invierno. No nos lo pone fácil. Se resiste, pero entre chubasco y chubasco nos muestra todo su esplendor con unos más que anhelados rayos de sol. Y como si coqueteara tras un velo, nos envuelve.

Con ella, la vida se abre paso. Las terrazas de los bares se llenan, los hombros se desnudan, las caras se iluminan, las risas se hacen presentes y los balcones se abren al sol.

Uno de estos, uno más entre muchos de Barcelona, ha cedido espacio a las macetas que por segundo año albergarán un pequeño huerto urbano. Tomateras, lechugas, berenjenas, pimiento, patatas y perejil, son la apuesta de este año. Otro balcón se ocupa de mimar las fresas que mi hijo se ventila cada vez que el rojo transforma su sabor.

La producción no es el objetivo, sino llenar de vida un espacio al que antes sólo tenían lugar las flores. Llenar de vida vigilándolo, regándolo, viendo su progreso y maravillándonos con la naturaleza.

¿Las flores? No os preocupéis, siguen allí. Acompañando y compartiendo espacio e ilusión.

Información y cursos
Bonsfocs
Horturbà

Pilates o la fuerza del control

Abril 6, 2009

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Entrar en el mundo de Pilates, es darle la oportunidad al cuerpo de redescubrirse. Encontrar músculos que hasta entonces desconocías y ganar una fuerza y una flexibilidad que ignorabas.
Ojala lo hubiera hecho antes” es la frase más común entre los que nos vemos en las clases. Todos coincidimos en los beneficios para nuestras malogradas espaldas y cuerpos que además se estilizan a medida que avanzamos entrenando.  

La rehabilitación es uno de los pilares de Pilates, pero no el único.

Para muestra, algunas imágenes del Centre Pilates Mònica Ballesteros y sus entrenadoras: Mònica y Meritxell. Ambas excelentes.

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¿Aún pensáis que es un deporte para “viejos”?  

Centro Mònica Ballesteros

Caceres nº 7. Tel:93.491.33.02 Barcelona

ENTRENO PERSONAL – STUDIO

Sesión individual 35 €

Bono 5 sesiones 150 €

Bono 10 sesiones 300 €

ENTRENO GRUPO REDUCIDO – MAT (de 4 a 5 personas)

2 sesiones semanales 100€/mes

1 sesión semanal 50€/mes

ENTRENO EN PAREJA – STUDIO

2 sesiones semanales 160€/mes

1 sesión semanal 80€/mes

MASAJE DESCONTRACTURANTE (60 min) 40 €

MASAJE DESCONTRACTURANTE (30 min) 30 €

MASAJE RELAJANTE (60 min) 30 €

MASAJE RELAJANTE (30 min) 25 €

FISIOTERAPIA

1 sesión (50min) 40 € 

Mayonesa y café

Febrero 12, 2009

Es probable que ya hayáis oído esta historia. No es mi intención hacer de Jorge Bucay, no sabría. Pero los cuentos siempre han estado cargados de intención e ideas. Y este no es una excepción. Hoy me gustaría compartir con todos vosotros un poco de filosofía popular. Porque justamente cuando se nos avecinan tiempos difíciles es importante recordar ciertas cosas:

Un profesor delante de su clase de Filosofía sin decir palabra tomó un frasco grande y vacío de mayonesa y procedió a llenarlo con pelotas de golf.

Luego les preguntó a sus estudiantes si el frasco estaba lleno. Los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que sí.

Así que el profesor tomo una caja llena de canicas y la vació dentro del frasco de mayonesa. Las canicas llenaron los espacios vacíos entre las pelotas de golf.

El profesor volvió a preguntar a los estudiantes si el frasco estaba lleno, ellos volvieron a decir que sí.

Luego…el profesor tomó una caja con arena y la vació dentro del frasco. Por supuesto, la arena llenó todos los espacios vacíos, así que el profesor pregunto nuevamente si el frasco estaba lleno. En esta ocasión los estudiantes respondieron con un sí unánime.

El profesor enseguida agregó dos tazas de café al contenido del frasco y efectivamente llenó todos los espacios vacíos entre la arena. Los estudiantes reían en esta ocasión. Cuando la risa se apagaba, el profesor dijo: ‘Quiero que se den cuenta de que este frasco representa la vida’. Las pelotas de golf son las cosas importantes, como la familia, los hijos, la salud, los amigos, todo lo que te apasiona. Son cosas, que aún si todo lo demás lo perdiéramos y sólo éstas quedaran, nuestras vidas aún estarían llenas.
Las canicas son las otras cosas que importan, como el trabajo, la casa, el auto, etc. La arena es todo lo demás, las pequeñas cosas. ‘Si ponemos la arena primero en el frasco, no habría espacio para las canicas ni para las pelotas de golf. Lo mismo ocurre con la vida’.

Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las cosas realmente importantes. Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad. Juega con tus hijos, tomate tiempo para asistir al doctor, ve con tu pareja a cenar, practica tu deporte o afición favorita. Siempre habrá tiempo para limpiar la casa y reparar la llave del agua. Ocúpate de las pelotas de golf primero, de las cosas que realmente importan. Establece tus prioridades, el resto es solo arena.

Uno de los estudiantes levantó la mano y pregunto que representaba el café. El profesor sonrió y dijo:
‘Qué bueno que lo preguntas… Sólo es para demostrarles, que no importa cuán ocupada tu vida pueda parecer, siempre hay lugar para un par de tazas de café con un amigo.’

Tiempo de renovación

Octubre 8, 2008

 

 

Llega octubre y con él las puertas del otoño, tiempo de renovación.

 

No sé si es porque aún lo relaciono con el inicio de curso, pero el caso es que para mí es una época de expectativas, como si se abrieran nuevas oportunidades para iniciar una nueva etapa. O quizá es porque tras la intensidad del verano, otoño se presenta como un bálsamo en el camino.

 

Adoro el otoño. El tiempo se ralentiza y las cosas se saborean mejor, sin prisas.

 

La cosecha de verano dejó paso a la siembra de otoño. Las espinacas y los guisantes empiezan a germinar. Y los rábanos, las zanahorias, los canónigos y la escarola se hacen esperar.

 

Mis caderas empiezan a desbloquearse al ritmo oriental tras meses sin moverse. Sin gracia de momento, pero con ganas. Las mismas que mueve mi cerebro a buscar nuevas formas para ayudar a mi hijo con su hiperactividad, de implicarme más en la escuela y de conseguir cambios reales en la empresa.

 

Unas ganas que hierven como un buen cocido, sin prisas, lentamente pero con intensidad.

La primera judía

Septiembre 5, 2008

Empiezan a brotar las primeras judías. ¿No es bonita?

¿Y las guindillas? ¿No son una alegría de color?

Aprender a agradecer

Septiembre 1, 2008

 

Hay un ejercicio que hago diariamente pero que aún me queda mucho por trabajar. Se trata de agradecer por cada cosa que tengo: por el día que viene, por el piso que tengo, viejo pero con encanto, por mi trabajo y mis compañeros, por mi hijo, que es lo mejor que tengo en este mundo, por darme una segunda oportunidad y encontrar mi pareja actual y por ser como soy. 

Es una forma de obligarme a valorar más mi pequeño mundo. El ejercicio no es fácil. Lo es en el momento de hacerlo, pero pronto empiezan a salir las dudas: ¿Por qué voy a dar las gracias? ¡Tampoco estoy tan bien! Y es cierto, tampoco estoy tan bien. 

 

Soy consciente de que es necesario aprender a dar las gracias porque estamos en un mundo donde sólo se valora lo perfecto. Y esta ansia por el perfeccionismo nos convierte en unos perfectos insatisfechos. Y en esto me he convertido yo.  

 

Mucho de ello lo debo a mi educación. A mi no me han enseñado a agradecer más allá del estricto “gracias” puramente social que das cuando alguien te ofrece algo. Pero lo que se dice agradecer de verdad, de corazón no. Veo una gran diferencia en la educación que he recibido y la que estoy dando a mi hijo. Hasta el punto en que se producen formas absolutamente incoherentes en mi forma de actuar. Pues con él aplico lo que diríamos “psicología positiva”, pero con otras relaciones soy incapaz de enfocar las cosas igual. 

 

Siempre recordaré una vez, no me acuerdo qué curso era, pero era pequeña. Al terminar la clase todos/as salíamos con las notas del colegio. Y oía a mí alrededor padres que hablaban sobre ello. Yo no sabía por aquel entonces el significado de las notas, pero inmediatamente me di cuenta de que había niños que serían recompensados por ello. O sea que pregunté a mis padres. Santa inocencia. La respuesta: tienes que hacer las cosas bien por ti, no por recompensas. Y así me crié sin esperar nada a cambio. Dando siempre al máximo. 

 

Luego creces y te das cuenta de que esto no lleva a ningún lugar, que lo único que te genera es frustración. Y que por si fuera poco te toman por tonto, porque siempre das sin esperar nada a cambio. Mientras la gente que han aprendido a ser valorados por sus actitudes, no aceptaran según que situaciones. Esto sí, tengo vocación de servicio. 

 

Si no te dan nunca las gracias, si no te apoyan en tus actitudes, ¿qué es lo que tienes que agradecer? No tienes nada que agradecer. Además como no te sientes reforzado en tu forma de actuar, tu autoestima baja. 

 

Lo peor es que si nunca das gracias por lo que tienes, aunque sea poco y  mejorable, difícilmente atraerás mejores cosas. Es una cuestión de actitud, si sólo ves lo negativo dejas escapar oportunidades mejores.  

 

O sea que ahora, aparte de establecer una tabla mágica con mi hijo Eric donde cada día ponemos 1 smiley según cómo ha ido el día y al cabo de la semana según ha ido tiene una sorpresa, me he marcado como pauta matutina dar las gracias internamente por cada una de las cosas que tengo. Por pocas que sean.  

 

Soy consciente de que es difícil cambiar actitudes según a qué edad. Pero me consuelo pensando que aún me queda mucho por vivir y … por mejorar.

 

Ya os contaré si consigo atraer algo bueno.

Hacer callar el cerebro

Agosto 29, 2008

Leía hoy en El Periódico una interesante entrevista a Agnes Baker, indígena siletz que preside el Consejo Internacional de las trece abuelas indígenas. Agnes menciona una frase que me ha hecho pensar: “Una vez al día hay que hacer callar el cerebro y dejar que hable el corazón”.

Y es cierto. Si nos planteamos el ritmo que llevamos, y sobre todo lo qué hacemos, nos damos cuenta que la mayor parte del tiempo nos la pasamos pensando y actuando con mucha frecuencia a desgana nuestra. Actúamos bien como se espera de nosotros, bien como creemos que se espera de nosotros. Y muy pocas veces hacemos y decimos lo que realmente queremos.

Dedicar una parte del día a dejar hablar el corazón, parece sin duda una buena práctica. Así como emitir nuestros pensamientos abiertamente y ser coherentes con nosotros mismos ni que sea al final del día. Quizá estaría bien proponernos este ejercicio como pauta diaria.