Archivos de la categoría ‘Educación’

Deliberaciones maternales

Octubre 28, 2009

Estaba ayer con mi hijo en una especie de ritual que tenemos los dos antes de acostarse. Nada especial, lo típico que hacen los padres cuando acuestan a los críos: que si te quiero mucho, que si un beso por aquí, un abrazo y entre arrumaco y arrumaco le dije que si tuviera otro hijo me gustaría que fuera como él. “¿Ya podrías con los dos?” me contestó. 

No pude más que sonreír. Good question.  Luego pensando me dí cuenta de que él, buen observador, percibe claramente que esto de tener un hijo no es fácil y más cuándo este exige una atención especial. Ya me dijo una vez hablando de cómo nacen los hijos: “esto tiene que doler”. Pues sí, duele y fácil no es. 

¿Realmente querría tener otro hijo con Altas Capacidades? 

Confieso que a veces me siento como si fuera un guardia civil o un controlador aéreo.  Siempre comprobando que no se haya olvidado un libro, un tarea o que simplemente esté todo apuntado en la agenda. Poniendo smileys en una tabla para motivarle en su conducta, ayudándole a organizar sus tareas y a estudiar. Hablando con la escuela, con el psicólogo…intentando llenar su curiosidad innata, luchando por un sistema más justo, buscando señales y persiguiendo fantasmas. Es como llevar una doble agenda.

Charlando con otros padres y madres veo que ellos también lo hacen. Aunque quizá no de forma tan sistemática. En mi caso no hacerlo podría tener efectos catastróficos. ¿Pero acaso no forma esto parte de la tarea de ser padre o madre? Enseñar hábitos, preocuparte por su bienestar…Visto así, no hacemos nada extraordinario. 

Y visto de forma más general, si no fuera por la escuela, firmaría efectivamente por tener otro igual.  Y es que lo quiero tal como es.

Superdotados

Septiembre 6, 2009

Me he permitido copiar este post  porque realmente resume muy bien todos mis sentimientos, mi opinión, mi impotencia y frustración a la que me enfrento con un sistema educativo que se empeña en ignorar a mi hijo de 8 años y a muchos otros/as niño y niñas como él. 

Sólo agradecer a Juan Antonio por este post. Leyéndolo y leyendo el de otras personas que como él comparten mi visión me animo a pensar que los padres de niños y niñas como mi renacuajo no están solos. Y me hace creer que puede, quizá, aún hay alguna esperanza en un  futuro para que algo se empiece a mover. Gracias a todos los que decís en voz alta vuestra opinión al respeto. Muchas gracias. 

Puesto que un amigo anónimo me incita a que escriba algo sobre los niños superdotados, allá va. Tampoco es que tenga nada muy original que decir, sólo puedo repetirme. Qué se puede comentar sobre lo evidente y sobre los más que sabidos desatinos de nuestro sistema educativo, hecho a la medida del coeficiente de inteligencia de la gran mayoría de nuestros pedagogos de la Corte y el pesebre. Lo obvio no necesita muchas vueltas.

Alguna vez escuché a algún maestro cercano y competente el siguiente comentario: tengo en clase un chavalillo que ni da pie con bola ni se esfuerza apenas en el estudio, pero todos los compañeros y hasta su familia me dicen que no importa y que conviene no ponerle trabas con exámenes o notas, pues va camino de ser un gran futbolista y juega en las categorías juveniles del Sporting de Gijón. Luego, en efecto, llegó a ser titular del equipo grande del Sporting, en los buenos tiempos, ¡ay!, y acabó fichando por otro club de primera división. Parece que existía la conciencia de que, dadas sus extraordinarias dotes deportivas, había que echarle una mano hasta en el colegio. No hace mucho leí en algún lado, creo, unas declaraciones de algún familiar directo de David Villa, también figura salida del Sporting. Decía ese pariente que los estudios no eran lo suyo, pero que siempre vieron que iba para estrella del balompié y que de eso se trataba y sólo eso importaba. También sabemos que para los jóvenes que pueden llegar a deportistas olímpicos hay programas oficiales de apoyo, becas y buenas ayudas. Y más, imitando de nuevo a los gringos, pero a nuestro estilo paleto, las universidades españolas comienzan a convalidar por créditos de las carreras la actividad deportiva de algunos estudiantes. Por no hablar de cómo los medios de comunicación se llenan de reportajes sobre los chavales que brillan en deportes como el fútbol o el baloncesto. De los baloncentistas se espera siempre, como auténtico triunfo del genio nacional, que acaben jugando en la NBA. Gasol somos todos, fíjate tú. 

Nada tengo que objetar a lo anterior. Para qué. Si el deporte es o se tiene por importante, que se impulse a los buenos deportistas, que se les convierta en ídolos de las masas, que se les permita conseguir el título de ingenieros aunque no tengan mucha idea de ecuaciones o de resistencia de materiales, o de juristas, aun cuando no acierten a diferenciar una ley de un reglamento administrativo. Pase, puesto que así somos y así estamos. Sólo me pregunto por qué no se prevén también medidas especiales de acicate y ayuda para los estudiantes brillantísimos, para los que apuntan maneras de genio de las artes, las ciencias o las letras, o de todo ello a la vez. 

La pregunta, por supuesto, es puramente retórica. La respuesta bien la conocemos todos. En este país de cantamañanas y en este sistema educativo hecho a la medida de la capacidad de sus organizadores y sus legisladores, la inteligencia del que destaque, la capacidad del que se salga de la media y la medianía cuentan como una tara personal del sujeto y como una dificultad administrativa. Naturalmente que habrá profesores preocupados o colegios que, excepcionalmente, se ocupen más de las personas que de los papeles y las estadísticas. Pero mucho me temo que no es lo común. Admiración ilimitada para el que ya de niño levanta piedras muy gordas, para el que nada muy rápido, para el que encesta de espalda y hasta para el que canta muy bien o tiene un cuerpo que presagia éxito en las pasarelas y las camas de los jeques. Pero al listo muy listo, al intelectualmente inquieto, al que pide más madera académica, a ése ni agua. Qué se ha creído, qué se piensan sus padres. Actividades extraescolares a montones para entretener a los que se aburren, pero ni hablar de horas extra para el que demande conocimientos mayores. Atención especial, profesores de apoyo, aulas específicas para el crío que, por la razón que sea, social, familiar o personal, no da mucho de sí, pero no para el que pueda ser superdotado o simplemente se le quede escaso el nivel de su clase. Que pase al curso siguiente aquel que suspende un montón de asignaturas, pero que no se salte un curso el que va sobrado y está en condiciones de hacer dos o tres cursos en uno. Al parecer, esto de ascender de curso es legalmente posible, pero se cuenta que acarrea un tormento de tests, informes y variadísima burocracia, casi siempre en manos de expertos en domesticar el genio y poner en duda la inteligencia. 

Todas esas comparaciones sirven para poner en claro que algo (algo más) falla en el sistema educativo. Mas lo interesante no es constatar la carencia, sino preguntarse por las causas. Y las causas no pueden ser más evidentes: la gran inteligencia da grima, provoca rechazo. Pocos profesores, de cualquier nivel, aguantan de buen grado al estudiante que con su aptitud los supera o con sus preguntas los pone en aprietos. Pocas familias soportan que el hijo del vecino reciba un trato de favor por razón de sus excepcionales méritos no deportivos, no vaya a ser que el niño de los del ático llegue a más que nuestro churumbel, con lo guapos y estupendos que somos nosotros. 

Para el bienestar de esta sociedad de rumiantes apalancados esa situación es estupenda. Para el país es una desgracia como la copa de un pino. Ahora bien, si a la masa se le pregunta lo que quiere y si se busca darle gusto, habría que complacerla en todo: pena de muerte para pedófilos y hasta para carteristas, leña a los homosexuales, la mujer la pata quebrada y en casa, los inmigrantes de vuelta a su tierra en las mismas pateras, etc., etc. No, la culpa no es nuestra, de la gente del montón, los responsables son los políticos y los supuestos expertos que rigen la educación. Todos a una, la ciudadanía inimputable, los políticos culpables y los pedagogos alevosos están muy convencidos de que es un éxito de la colectividad que la NBA quiera fichar a Ricky Rubio, pero que si es un gran laboratorio canadiense el que se lleva a un joven genio de la química, la física o la biología, con su pan de lo coma, bien está allá y que se quede si tanto le gusta perder el tiempo con probetas y microscopios. Aquí las plazas en las universidades, los centros de investigación y las empresas de primera hacen falta para los parientes, los amigos, los del partido y los que nos hagan el arrumaco en la entrepierna. 

Si de investigación hablamos, no hay más que ver qué posibilidades tiene ahora mismo de acreditarse como simple titular de universidad el “joven” de treinta y tantos o cuarenta años que venga sin más de un gran laboratorio norteamericano y que se disputen los grandes centros del mundo: ninguna. Si no ha tenido aquí, en una universidad española, su contrato en los últimos años, si no ha dado no sé cuantísimas horas de clase en nuestros centros maravillosos, si no ha sido vicedecano o secretario de departamento y si no ha asistido sumiso a un montón de cursos sobre adaptación curricular al sistema de Bolonia o sobre cómo organizar un debate en círculo entre los estudiantes, no tiene absolutamente ninguna oportunidad, ninguna. Ante una situación así, la gran mayoría de los burócratas académicos, profesores de medio pelo y meapilas universitarios en general tienen la respuesta preparada: si tan bueno es Fulano y tanto lo buscan en medio mundo, que se quedé allá y que le aproveche. ¿O acaso intenta arrebatarle su plaza a Menganito, que es sobrino del concejal de cultura, paticorto de cuota y muy dócil? ¿O a Zutanito, que habla de corrido gallego o euskera o catalán y lo que te rondaré, morena? 

Pero volvamos a los niños. Andan todo el día los cretinos de la educación dándole vueltas al fracaso escolar. Con los criterios al uso, el fracaso escolar es mayor cuanto más alto es el número de estudiantes que no culminan su formación, la que sea. Pero, ¿qué significa ahí formación? Significa obtener el título. Así que blanco y en botella: regalemos los títulos a todo zurrigurri y se nos acabó el fracaso escolar. Lo malo es que hay alumnos que no se dejan y la maldita cifra no mejora. Bajamos el nivel de exigencia y ellos, correlativamente, menguan su esfuerzo. ¿Serán cabronazos? Les prometes aprobado general y no se presentan al examen. ¿Habráse visto? Nada, nada, a convalidarles materias con horas de parchís o de dibujos animados. 

El auténtico fracaso escolar, el que casi nadie lamenta, por lo que se ve, está en que de cada estudiante, desde preescolar hasta la universidad, no se saque lo mejor que pueda dar, en que no se seleccionen profesores que sepan para que puedan guiar y acompañar a los estudiantes que quieran saber. El fracaso es que para que un niño aprenda inglés los padres tengan que mandarlo a Irlanda o Canadá cada verano, o que para que un joven se convierta en un científico o tecnólogo de primera las familias que puedan deban romper la hucha, vender las fincas de los abuelos y pensar en enviarlo a hacer una carrera en el extranjero. El fracaso escolar es que la enseñanza sea oficio de frustrados o de indocumentados, en proporción pareja. El fracaso escolar y social, el radical fracaso social, está en que cuando un joven vence inercias y zancadillas, supera malos ejemplos y mantiene su vocación de profesional excelente, se tenga que buscar la vida en otro país, que haya de ir a construir los puentes, a descubrir las vacunas, a averiguar la causa de las enfermedades, a desarrollar nuevos materiales o nuevas teorías en otra tierra. Aquí se nos llena la boca, se les llena la boca a los mandangas con despacho oficial y chófer al hablar de I+D+I y más la madre que lo parió. Eso sí, todo muy “sostenible”, “transversal” y respetuoso con la “diversidad”. Puro cuento, engaño, disfraz, cháchara vacía. Al “diverso” por listo no lo respeta nadie. 

Acabo de oír a Zapatero decir que va a ofrecer a la oposición un gran pacto sobre educación. Todos con el culete contra la pared. Si vuelven a reformarla, volverá a ser para peor, abundaremos en la educación para la medianía. Para una educación seria no hay más que una pauta posible, pero se les abrirían las carnes a todos los profesionales de la corrección política y de la prosa meliflua. La pauta es: exigencia, competitividad bien administrada y exquisito cultivo del esfuerzo y el talento. He dicho talento, no talante, ojo. Que ni un solo muchacho con limitadas capacidades o en desventaja social deje de tener su ayuda y la plena dedicación de sus profesores, ni uno. Pero al que rinde, trabaja, se supera y promete ser mañana un artista sublime, un investigador muy cualificado o un excelente profesional en cualquiera de las labores que socialmente más importan, a ése todos los homenajes, todas las facilidades, todos los apoyos para que llegue todo lo lejos que pueda llegar. Y para que se quede aquí y no tenga que marcharse ciscándose en nuestros muertos, si es que no lo hemos destruido antes.

Entre otras mil razones atinentes a que al favorecer a los más dotados nos ayudamos a nosotros mismos, también por una razón de justicia social, de pura equidad social. Porque los brillantes chavales que sean hijos de ricos acabarán teniendo su oportunidad de triunfar y de cumplir su vocación, pues para eso los mandan primero a colegios de élite y para eso los pueden tener luego media vida haciendo másteres y doctorados en las mejores y más caras universidades del mundo. Pero para los hijos de los pobres no hay más oportunidades que aquí, porque los hijos de los pobres no cuentan con más patrimonio que su inteligencia ni con más influencia que sus capacidades. Y aquí, no nos engañemos, todo está ahora mismo montado para que los hijos de los pobres sigan siendo pobres toda su puñetera vida, sean tontos, listos o superdotados. Así es y así se hace, pero todo queda muy mono, muy transversal y muy participativo. Cuando la política educativa es un engañabobos, los listos molestan y hasta sobran los simplemente normales, sólo queda sitio para los lerdos y los listillos.

Altes capacitats intel·lectuals. El repte d’una educació inclusiva

Julio 28, 2009

II Jornades nacionals sobre altes capacitats intel·lectuals

Barcelona, 30 i 31 d’octubre de 2009. CosmoCaixa Barcelona. Museu de la Ciència de l’Obra Social “la Caixa”. Isaac Newton, 26 (Barcelona)

Organitzen: Grup de Treball de Superdotació i Altes Capacitats de la Secció de Psicologia de l’Educació del Col·legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya, Grup de Treball de Superdotació i Altes Capacitats del Col·legi de Pedagogs de Catalunya    

La inclusió, a diferència de la integració, és un model que emfatitza que el centre doni una resposta educativa des d’una perspectiva institucional i per a tota la diversitat de necessitats educatives que presenta el seu alumnat. Es proporciona als alumnes els mitjans per a eliminar les barreres que poden impedir la seva participació en els entorns ordinaris. Es basa en un canvi de cultura de la institució, el professorat i les metodologies didàctiques. És un procés que requereix convenciment i actituds obertes cap als principis d’una educació equitativa i de qualitat.

L’esforç compartit que requereix la consecució dels objectius de l’escola inclusiva i la responsabilitat de l’èxit escolar no recau exclusivament en l’alumnat; també en les seves famílies, en el professorat i els centres docents, en les administracions i, finalment, sobre el conjunt de la societat. Les administracions educatives han de garantir, regular i assegurar la participació dels pares o tutors en les decisions que afectin a l’escolarització i als processos educatius de l’alumnat amb necessitats específiques de suport educatiu (LOE, 2006).

Les necessitats de l’alumnat amb altes capacitats intel·lectuals han de ser detectades i ateses, de la mateixa manera que les d’altres alumnes/as amb necessitats específiques de suport educatiu. Igualment, els pares o tutors han de rebre l’adequat assessorament individualitzat, així com la informació necessària que els ajudi en l’educació dels seus fills.

Si l’escola inclusiva pretén suprimir les «barreres per a l’aprenentatge i la participació» dels alumnes/as excepcionals, ha d’oferir al infant/jove amb altes capacitats les oportunitats educatives perquè desenvolupi el seu potencial i talent, així com oportunitats de participació per a desenvolupar-se social i emocionalment; en cas contrari, s’incompleix el principi de «equitat» i, sens dubte, el de «qualitat» de l’educació. Ignorar que existeixen, que ells i les seves famílies també necessiten ser «reconeguts» i tenir suport, implica l’exclusió.

Aquestes II Jornades tenen com objectiu que tots els agents educatius puguem reflexionar conjuntament per a avançar, en la teoria i en la pràctica, en la inclusió de l’alumnat amb altes capacitats intel·lectuals dintre del sistema educatiu. Aquest és un repte pendent que hem d’encarar per a millorar l’escola i, conseqüentment, la nostra societat.        

Temàtiques que s’abordaran en les jornades:
  • Diferents teories sobre les altes capacitats intel·lectuals i els models d’intervenció que se’n deriven.
  • Instruments d’observació formals i no formals.
  • Importància de la col·laboració entre diferents professionals.
  • Reconèixer les necessitats educatives d’aquests infants i desenvolupament de diversos instruments d’identificació i d’intervenció educativa.
  • Atenció psicopedagògica d’aquests nens, tenint en compte el seu desenvolupament emocional.
  • Assessorament familiar.
Programa provisional:
Divendres 30 d’octubre

9 h Lliurament de material

10 h Inauguració 

10,30 h Conferència: Model Diferenciat de Superdotació i Talent (DMGT) a càrrec de Dr. Françoys Gagné. Psicòleg canadenc. Professor de la Universitat de Québec a Montréal. Fundador de l’Associació Giftedness Quebec, de la qual en va ser president.         

11,30 h  Pausa cafè i visita pòsters                           

12,30 h  Activitats simultànies:

Torn de preguntes: Dr. Françoys Gagné

Taula rodona: Valoració psicopedagògica 

  • Flavio Castiglione. Psicòleg 
  • Sandra Tarragó Psicòloga 
  • Gemma Vilaseca. Psicòloga 
  • Roser Reverter. Pedagoga

Taller: Explorant la Creativitat a través de la dansa- teràpia – moviment Alumnes IV Edició Màster DTM IL3

13,30 h  Pausa

16 h  Conferència sobre el Model de Interdependència Triàdica. A càrrec de Dr. Franz Mönks. Doctor en Psicologia. Professor emèrit de la Universitat de Nijmegen. Director del  “Center for the Study of Giftedness” Fundador d’ECHA (European Council of  High Abilities (Consell Europeu d’Altes Capacitats)  

17,30  Activitats simultànies:

 Taula rodona :Atenció emocional i altes capacitats 

  • Dr. Rafael Bisquerra. Catedràtic de la Universitat de Barcelona
  • Montserrat Romagosa. Psicopedagoga
  • Dra. Miriam Hume. Dra. Psicologia. Professora de la Universitat de Toledo
  • Rosa Jove. Psicòloga

Taula rodona :¿Què necessitem a Catalunya per atendre l’alumnat amb Altes Capacitats?

  • Dra. Mercè Martínez. Professora. Facultat de Psicologia. UB
  • Milagros Valera. Pedagoga i logopeda
  • Dr. Àngel Guirado. Inspector del Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya
  • Pilar Balaguer, Roser Reverter, Rosa Vela, Nati Ruiz i Antón Prieto
  • Taller a càrrec del Dr. Françoys Gagné
  • Taller Educació i família a càrrec de Flavio Castiglione
Dissabte 31 d’octubre

9,30 h  Activitats simultànies: 

Conferència: (Títol pendent de confirmar) a càrrec de la Miriam Hume Figueroa. Doctora en psicologia. Autora de diverses publicacions sobre Superdotació i Talent.

 Taula rodona: Estereotips i prejudicis al voltant de les altes capacitats intel·lectuals.

  • Dra. Mercè Martínez. Professora. Facultat de Psicologia. UB
  • Núria Rajadell. Professora. Facultat de Pedagogia. UB 
  • Susana Arroyo. Psicòloga
  •  Dr. Àngel Guirado. Inspector del Departament d’ Educació  de la Generalitat de Catalunya
  • Taller Intervenció Educativa
  • Milagros Valera. Pedagoga i logopeda
  • Sandra Tarragó. Psicòloga 

11 h   Pausa cafè

11,30 h  Activitats simultànies:

 Taula rodona: Intervenció educativa

  • Dr. Ceferino Artiles. Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias
  • Dra. Luz Pérez. Psicòloga
  • Leopold Carreras. Psicòleg
  • Milagros Valera. Pedagoga i Logopeda

 Taller psicodrama: Desmuntant estereotips

  • Dra. Mercè Martínez

Taller/ Presentació: La identificació a l’aula

  • Gemma Vilaseca

Taller: Intervenció Educativa per AC a l’aula i al centre

  • Pilar Balagué i Rosa Vela 

13 h Pausa

16 h Conferència a càrrec de Dr. Antoni Castelló Tarrida 

El Dr. Antoni Castelló i Tarrida, és professor titular de la Universitat Autònoma de Barcelona en l’àrea de Psicologia Educativa. Ha publicat nombrosos llibres i articles sobre intel·ligència i intel·ligència excepcional, temes en els quals pot considerar-se un expert. Teòricament ambdós temes van enllaçant-se en els seus treballs, iniciats en 1986, quan va presentar la seva tesi de llicenciatura amb el títol “Bases per a la identificació de superdotats” i en 1989, la seva tesi doctoral sobre intel·ligència artificial. 

17 h  Activitats simultànies:   

 Taula rodona: Tractament de les altes capacitats en les diferents comunitats autònomes

  • Representants de les comunitats de Canaries, Catalunya, Madrid, Valencia, País Basc i Murcià

 Taula rodona: Família i altes capacitats

  • Modera: Rosa Jove Psicòloga 
  •  Mª Dolors Rius. Presidenta  FANJAC
  •  Antonio Marchal. President AFINS
  • Juan Carlos López Garzón. President SIN LÍMITES
  • AEST –Madrid
  • Federació andalusa de sobredotació intel·lectual
  • Fundació Promete 

Tallers per a infants:

Ciències (infants de 8 a 12 anys). A càrrec de Laura Tejedor. Psicòloga. Natàlia Luján. Psicopedagoga.

Habilitats socials (infants de 8 a 12 anys). Susana Arroyo.Sandra Tarragó. Psicòloga.

19 h  Clausura de la Jornada  

Informació sobre el tallers: Cada taller té un nombre màxim de participants, entre 25 i 50 persones, l’assistència serà per rigorós ordre d’inscripció.

Els tallers infantils són per a nens i nenes fills dels assistents a la jornada, el nombre màxim de persones és de 15 per taller, per ordre d’inscripció.  El preu és de 10€ 

Comitè Organitzador: Leopold Carreras, Flavio Castiglione, Natàlia Lujan, Mercè Martínez, Montserrat Romagosa, Sandra Tarragó,  Laura Tejedor, Milagros Valera i Gemma Vilaseca

Amb la col·laboració de les associacions de pares i mares: FANJAC i AFINS

Jornada adreçada a Mestres/professors, pedagogs, psicòlegs, psicopedagogs,  pares  i estaments educatius  

Preus:

150 € col·legiats del COPC i COPEC

180 € no col·legiats

Secretaria i inscripcions

Col·legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya 

Isabel Clemente. Telèfon: 932 478 650  ext. 1 

Adreça electrònica: seccio@copc.cat.

Més informació a www.copc.org 

Les places són limitades i atorgades per ordre d’inscripció 

Cal reservar la plaça per telèfon

Transferència bancària al compte del Banc de Sabadell0081  0137  27   0001055414 (cal fer-hi constar el nom i els cognoms de la persona inscrita)

S’ha d’enviar el comprovant del pagament per fax (932 478 654)

El COPC enviarà la confirmació de plaça (factura) per correu postal

Más de 70 alumnos superdotados cursan estudios en Extremadura

Julio 22, 2009

Publicado el 19 de Julio de 2009, en el diario Hoy

Un equipo de orientación se encarga de estudiar sus necesidades educativas para garantizar su desarrollo 

La Consejería de Educación tiene una particular búsqueda del tesoro: la que supone contar con pequeños genios en las aulas, y es en los centros escolares donde se detecta a las mentes brillantes.

Se trata de los alumnos superdotados. La Administración regional atiende actualmente a 74 de estos alumnos que se forman en los centros de educación extremeños, en los que estudian un total de 177.722 jóvenes.

Este registro no sólo se realiza para contabilizar o determinar cuántos chavales forman la cantera de talentos de la región o quiénes son los futuros Isaac Newton o Albert Einstein extremeños. Si no que, al igual que se detecta y atiende al alumnado con necesidades que requieren apoyo educativo, la Consejería también se ocupa de aquellos estudiantes superdotados, con talentos específicos o con altas capacidades. 

De estos 74 alumnos, 56 han cursado este año Infantil o Primaria, y 18 Secundaria. Son estudiantes que tienen unas características de aprendizaje diferentes a los demás. «Aprenden más rápido y profundizan más que los demás», explicó Miguel Murillo, miembro del equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica. 

Atender sus necesidades 

Este tipo de alumnado tiene también unas necesidades específicas educativas que hay que cubrir para garantizar su desarrollo armónico e integral tanto en el centro escolar como en su vida cotidiana. 

La Consejería de Educación se encarga de dar esta respuesta educativa. Para ello, una vez que un padre o profesor percibe algunos indicios de que el alumno tiene unas características especiales, un Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica se ocupa de estudiar la situación del escolar. 

Estos profesionales realizan un proceso de evaluación para obtener un perfil del alumno. «El objetivo es detectar las áreas en las que tenga un nivel muy alto y que, por tanto, tendremos que seguir potenciando, y también los campos con niveles más bajos que tendremos que ir desarrollando para que ese niño mejore los aspectos en las que necesita progresar», señaló. 

Análisis del entorno 

Además de perfilar las características educativas del superdotado, este equipo valora y analiza el contexto social, escolar y familiar en el que vive el alumno. «Tenemos que asegurarnos de que el entorno en el que se encuentra el niño puede cubrir esas necesidades educativas. Lo que queremos es que desarrolle al máximo sus capacidades: Para ello debemos comprobar que tiene a su alcance suficientes recursos culturales y educativos para que pueda utilizarlo como apoyo complementario».

Tras realizar estas valoraciones, el equipo de orientación adopta las medidas necesarias para atender las necesidades de ese chaval. 

En primer lugar se toman medidas ordinarias. Se trata de que el profesor adapte tareas a estos alumnos, les facilite contenidos de distinto grado de dificultad o le amplíe las actividades. 

Si estas medidas no dan resultado se adoptan medidas extraordinarias, que consiste en realizar una adaptación curricular. «Se apoyan las materias en las que el niño sea brillante, y se le ayuda a relacionar ese contenido a unos niveles que los demás niños no son capaces. Además, se refuerzan las áreas que tienen más flojas. Por ejemplo, algunos superdotados tienen dificultades en las relaciones sociales». 

Por último, cuando las medidas anteriores no son suficientes, llegan las excepcionales. Éstas se basan en la medida de flexibilización, es decir, adelantar al alumno de nivel y subir de curso.

 

«Se hace cuando el estudiante ha superado los niveles que va saltar, y no le causa ningún problema socioemocional». En Educación Primaria podrá reducirse hasta dos años las escolarización y, en Educación Secundaria, otros dos.

 

Dificultades

 

Pero no es oro todo lo que reluce. En algunos casos, tener un hijo superdotado conlleva muchos problemas y dificultades. De hecho los expertos apuntan que, aunque los niños con estas capacidades generalmente tienen mejores notas académicas que la media, también son muchos los que fracasan en el ámbito escolar porque se aburren.

 

«Hay estudios que nos dicen que el fracaso escolar existe en la misma cantidad en superdotados que en el resto de los alumnos. Algunos inconvenientes surgen cuando las tareas que les ponen en clase les pueden resultar enormemente repetitivas. Se cansan de hacer un ejercicio tras otro. Esa repetición hace que el niño se rebele, y lo hace incumpliendo órdenes. De ahí surgen conflictos, y en muchos casos el profesor es cuando pide ayuda».

 

La actitud de los padres ante esta situación también suele arrastrar en ocasiones problemas. «Hay de todo, pero las dificultades surgen especialmente cuando nos encontramos con casos extremos. Por un lado, están los padres que no quieren saber nada del tema, ignoran esta característica de su hijo, y miran hacia otro lado. Prefieren que los pequeños vayan desarrollando por sí mismos sus capacidades. En este momento es cuando se corta la intervención del Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica, porque siempre se tiene que contar con el permiso de los padres. En el extremo contrario están los padres que quieren sacar el máximo partido a su hijo y que, si fracasa, culpan al entorno». Se trata de niños que, con éstas u otras características, lo que necesitan es crecer.

Educar en la mediocridad

Junio 21, 2009

Tras los resultados en los exámenes de nivel de sexto de primaria me vuelvo a plantear que el sistema actual educativo falla por algún lado. Especialmente en Cataluña, donde un 25% del alumnado suspendió. Es decir, pasará secundaria sin cumplir las competencias básicas en lenguas y matemáticas.

Muchos de estos alumnos y alumnas arrastrarán esta falta de conocimientos no sólo a la secundaria sino a la universidad. Lo que hará bajar el nivel de exigencia en todos los niveles por efecto dominó. 

No puedo más que recordar a mis padres hablar de las escuelas a las que iban, con humillaciones continúas, castigos inaceptables donde aprender consistía en memorizar y repetir como loros aunque no entendieras nada de lo que leías.

Es normal pues que la generación que ha sufrido esta rigidez y ha llorado en las aulas haya luchado por una escuela donde los valores humanos fueran importantes. Educar para hacer personas. 

El problema es que al querer hacer personas estamos jugando a ser dioses. Estamos aplicando juicios de valor basados en conceptos del bien y del mal. Y dejamos la responsabilidad de estos juicios al profesorado que al fin y al cabo son personas, profesionales que se ven desbordados y obligados a tomar decisiones sin las herramientas necesarias y con frecuencia sin el apoyo mismo de la escuela. Demasiada carga la que les exige la sociedad.

Cada vez que hago un curso de comunicación me hablan de la necesidad de olvidarme de todos los ruidos que entorpecen mi juicio. Ser capaz de escuchar activamente sin valorar de antemano, sin prejuicios establecidos que hagan fracasar la comunicación y por lo tanto las decisiones.

Todos pecamos de lo mismo, estamos llenos de prejuicios, proyecciones que nublan nuestras decisiones y determinan los resultados. No podemos pretender que el profesorado sea capaz de controlar esta capacidad. Y sin embargo el sistema educativo les pide que evalúen a los alumnos no sólo por sus conocimientos, sino por sus actitudes, su esfuerzo, su predisposición – conceptos que a menudo rozan la subjetividad – sin darles las herramientas necesarias para hacerlo: formación, tiempo y posibilidad de individualizar, según las necesidades, la enseñanza de cada uno. Procurando recursos a quienes necesiten más tiempo para asimilar los conceptos y estimulando a los más talentosos.

¿Cómo dedicar tiempo a cada uno de los alumnos en clases de 25 personas cada una de ellas distintas? Educando en la mediocridad.

Al no poder personalizar, optamos por estandarizar. Se pone un rasero al que todos tienen que llegar mínimamente. Y este rasero tiene que ser realista para todo el mundo. Y lo hacemos a la baja.¿Por qué? Porque por esos mismos valores humanos que mencionaba antes, se prefiere dar la posibilidad de que todo el mundo disponga de una enseñanza antes que echar del sistema a los que más dificultades tengan. La educación es un derecho universal. Si ponemos el rasero más alto serán muchos los que no lo alcancen y que precipitaremos al fracaso escolar.

Dicen que el infierno está lleno de buenas intenciones. Y esto es un poco lo que pasa con el sistema educativo. Porque al final, los que pasarán son los que lleguen a este rasero. Y el resto, tanto si están por encima como por abajo se quedarán con sus necesidades por cubrir.

¿Realmente queremos como sociedad que el nivel educativo baje y lleve al mercado laboral personas que no tienen las competencias necesarias? ¿Cómo nos sitúa como país con relación al resto del mundo? ¿Y qué pasa con los que sí tienen las capacidades y no se les da los medios para desarrollarlas? ¿Acaso no se las está también marginando del sistema educativo y precipitando al fracaso escolar por puro hastío o a emigrar por falta de oportunidades? ¿Cómo pretendemos crear talento si lo cortamos de raíz desde la primaria, si hacemos que escondan sus capacidades para sentirse integrados en el sistema?

Estandarizar es peligroso. Nadie es estándar, todos somos distintos. Y ser distinto no es un problema, es maravilloso. Una vez ya comenté que se confunde igualdad con justicia. La igualdad debería consistir en dar a cada uno lo que necesita. Sin distinciones. Porque tan malo es tratar a un igual de forma distinta, que tratar a alguien que no es igual como si lo fuera.

 ¿Te imaginas obligar a una persona en silla de ruedas a subir una cuesta para que no se sienta distinto a los demás? Pues esto es lo que ocurre en la educación con los que no consiguen alcanzar el nivel, pero también con los que lo superan, los grandes olvidados del sistema.

Cuando pensamos en necesidades pensamos siempre a la baja, no a la alta. Pensamos en gente con problemas intelectuales, físicos, familiares, situaciones de exclusión social. Lo hacemos por todos esos valores religiosos, humanos, éticos que tenemos inculcados y gracias a los cuáles existen personas que ayudan a los demás. Lo hacemos en parte por solidaridad y caridad. Por sentirnos un poco mejor, más humanos. Y los más capaces no dan lástima, dan rabia. 

La tutora de mi hijo, a quién agradezco por al menos intentar estimular un poco a mi hijo, me decía que a veces le pasaba cosas distintas sin que el resto se diera cuenta. La intención es buena. Pero mi hijo sigue sintiéndose distinto y se pregunta si hay algo malo en ello, ¿por qué si no debe esconderse de los demás? El resultado es bajo rendimiento, conflictos en clase y baja autoestima. 

En Holanda los alumnos están separados según sus capacidades. Aquí cada vez que sale esta idea se ve como segregación. Como si estuviéramos creando alumnos de primera y de segunda categoría. Pero la realidad es que este sistema permite individualizar según las necesidades, dejar alcanzar el nivel tranquilamente a quién necesita más tiempo para ello y desarrollarse al resto. Todos llegan al nivel necesario a su ritmo.

 No estoy diciendo que este sistema sea el ideal. El sistema ideal no existe. Pero sí que es cierto que para educar en los valores hay que tener muy claros cuáles son esos valores.

Se puede tener valores sin ser mediocre. Se puede tener valores aunque no consigas un título. Creo que el problema como siempre es que nos hacemos demasiadas “pajas mentales”. Las cosas son más simples de lo que parecen. Si queremos un sistema educativo universal hay que dar los medios para que este se cumpla sin descartar a nadie. Y para esto hay que educar en la diversidad, una diversidad entendida de una forma más amplia que no sólo englobe a todos los que tengan necesidades especiales, tanto a la baja, como a la alta, sino a todos y a cada uno de nosotros. Y que esta diversidad no se vea como un problema ni como un gesto caritativo, sino como la posibilidad de enriquecer la sociedad. Sólo así podremos dejar que cada uno se desarrolle sin la presión de pertenecer a un grupo y sentirse aceptado.

 Educar a personas sí, pero personas capaces. Los valores no excluyen un buen nivel educativo.

Encuentros en las altas capacidades

Junio 11, 2009
Los que tienen hijos o hijas seguro que se acuerdan muy bien de todas las revistas sobre bebés que les llegaban a casa como promoción. Y seguramente también les sonará algún que otro artículo sobre superdotación. 

Para qué negarlo, todos y todas hemos sentido curiosidad más de una vez por este tema. Vigilas los avances de tu retoño con cierto orgullo y fascinación bobalicona. 

Por esto siempre he quitado importancia a los progresos de mi hijo. A pesar de que a veces me sorprendiera por su forma de hablar, sus respuestas o su sensibilidad emocional. Aunque rápido, no era excesivamente precoz en su aprendizaje y por lo tanto no consideré que fuera nada excepcional. Pensaba que me estaba dejando llevar por pura vanidad maternal. Y hasta lo atribuía al hecho de que yo le hablaba como un adulto. 

El porqué es simple. Probad de teclear la palabra superdotación en Google. ¿Cuántos hits os salen? Miles. Esto lo que yo llamo desinformación. O sobre información según como lo mires.

Si os detenéis a leer un poco estas entradas veréis que se pueden clasificar en dos grandes grupos: las que narran hechos extraordinarios o las que hablan de fracaso escolar. 

Las primeras te hacen descartar una posible superdotación, las segundas te ponen los pelos de punta. 

El Dr. Leopoldo Carreras explica muy bien este fenómeno en su artículo Prejuicios existentes en superdotación

Para empezar sólo se habla de superdotación cuando en realidad se tendría que hablar de Altas Capacidades. No todos los niños y niñas con Altas Capacidades tienen un perfil de superdotación. Los hay precoces, superdotados y con diferentes tipos de talento que además pueden ser simples o complejos. Ni tan siquiera en esto somos iguales. 

Tampoco es cierto que el CI lo determine todo. Cuanto buscamos sobre este tema lo primero en que nos fijamos es en el cociente intelectual. Pero el diagnóstico es mucho más complejo y tiene en cuenta otros factores como la creatividad y la imaginación.

Vivimos en la sociedad de la información y nos dejamos influir por muchos de estos datos sin pararnos a analizarlos y preguntarnos qué hay de cierto en ellos. Lo que no se comunica no existe. Y lo que se comunica no siempre se corrobora. Un artículo o reportaje sensacionalista siempre captará más la atención de la audiencia. 

Estos prejuicios no sólo afectan a la gente de a pie, también los viven los profesionales de la salud y de la educación. Las altas capacidades como otras diversidades no se estudian ni en pedagogía, ni en psicología ni en psicopedagogía. Sólo de pasada. 

Un estudio del año 99 dirigido por el profesor Esteban Sánchez Manzano de la Complutense sobre las capacidades de más de 13000 alumos de 65 colegios en la Comunidad de Madrid recogió las predicciones de los maestros y de los padres. El nivel de error de los profesionales de educación fue del 97%, mientras que los padres obtuvieron un nivel de acierto del 70%. 

Por lo que como dice el Dr. Carreras en su artículo, muchos padres y madres se mueven bien por un “deseo que sea superdotado” o por un “deseo que no sea superdotado”. 

Los segundos, en los que me incluyo yo, con frecuencia suelen ser los más acertados. Aunque imagino que también habrá quién ante el fracaso escolar se deje agazapar por la idea de que se trate de altas capacidades. 

Hemos pasado por distintas etapas en un camino que en realidad sólo acaba de empezar. Al principio atribuía la falta de concentración de mi hijo en clase a mi separación y a una otitis serosa. Después llegó la fase “es que no ve bien, tiene hipermetropía” y finalmente apareció el término TDAH. 

Con un diagnóstico por déficit de atención e hiperactividad todo parecía cuadrar. Por fin habíamos conseguido etiquetar, poner nombre a algo que le hacía distinto dentro del grupo. Con lo que yo odio etiquetar. 

Al TDAH se le añadía un coeficiente alto que lo hacía doblemente especial. Y como los péndulos volvimos al principio. Influidos por toda la información de que disponíamos sobre el Déficit de Atención, eludimos inconscientemente su capacidad y nos enfocamos en trabajar la hiperactividad. 

Los síntomas encajaban y la terapia conductual parecía funcionar. Al fin y al cabo de lo que se trataba era de darle recursos para canalizar su inquietud y controlar su impulsividad. Lo que no cuadraba tanto es que esta hiperactividad sólo se diera en clase y apenas en casa. 

Este curso empezó bien hasta que poco a poco llegaban cada vez más notas y tareas por terminar a casa, los conflictos de relación con el resto del grupo se acentuaban y ya no sabíamos ni qué pensar ni qué hacer. 

Creí que quizá se trataba más de déficit de atención que hiperactividad y consulté con el servicio de Neuropsicología infantil de la Dexeus quién cuenta con la Dra. Tremols especializada en TDAH. Siguiente fase: su inquietud no era por hiperactividad sino que venía dada por su perfil de altas capacidades. 

Borrón y cuenta nueva. ¿Y ahora qué? Pánico. Pues sí y no. Entramos en pánico efectivamente, pero lentamente lo fuimos asimilando. Nos dirigieron al centro psicopedagógico Mentor para realizar un diagnóstico completo que determinara qué tipo de alta capacidad tenía y descartar o no el TDAH definitivamente. 

Han sido cuatro pruebas que han concluido en un resultado de superdotación y que nos han orientado sobre sus necesidades cognitivas y emocionales. Bajo el lema no hay problemas sólo soluciones nos han disipado muchas de nuestras dudas y hemos podido conocer más de cerca en qué consisten las altas capacidades y liberarnos de los estereotipos. Mentiría si dijera que ya no me preocupa el tema, pero de forma mucho más racional. 

Como comenté sólo estamos al principio del camino porque ahora es el sistema educativo el que tiene que adaptarse a sus necesidades específicas tal y como reconoce la Ley de diversidad educativa. 

Y aquí volvemos a topar con los tópicos y con un sistema que se jacta de diversidad pero que en la práctica es estándar para todo el mundo.

También nos enfrentamos a qué se entiende bajo el concepto de diversidad. Nadie pone en duda que una persona que esté sufriendo una situación familiar delicada o tenga una discapacidad física o intelectual necesite una adaptación de su curriculum escolar.

Pero no se piensa igual cuando la situación es la contraria. Aunque esté demostrado que si no se atienden estas necesidades pueden producirse situaciones psicológicas y escolares importantes.

Tendremos que armarnos de paciencia y luchar para que estos perjuicios no se impongan al sentido común. Buscar los caminos y no cerrarnos las puertas a ninguna posible alternativa.

Una lucha a favor de un sistema que funcione y que realmente reconozca y proteja las necesidades cognitivas y emocionales del alumnado, sean las que sean.

A los que estéis pasando por lo mismo aconsejaros de informaros bien y no dejaros influir por toda la información que encontréis. Dirigiros a un centro especializado que os oriente bien. Y olvidaros de todos los tópicos que corren por ahí. 

Un niño superdotado no es un freaky ni tampoco un fracasado. Es sólo un niño como los demás con más capacidad y más curiosidad por las cosas que le rodean. No creo que nadie a simple vista pueda distinguir su particularidad. Mi hijo es un niño feliz, con una vitalidad y una imaginación sin fin, divertido, dulce e inteligente. ¿Qué más puedo pedir? ¿A caso no es su felicidad y su plenitud como persona lo que me debe importar? 

Dejemos de ver las altas capacidades como un problema y empezemos a buscar soluciones para hacerles sentir mejor consigo mismos. 

Creando puentes con dulzura

Abril 3, 2009

Cada año la escuela Joan Pelegrí organiza una semana cultural cuyo objetivo es concienciar a los alumnos y familias. El punto final es una jornada de puertas abiertas donde se recauda fondos para una ONG con paradas de pasteles hechos por los familiares, juegos, venta de objetos de comercio justo, etc.

Este año los fondos van destinados a la ONG Dyes. Y esta es mi dulce contribución:

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Fippling out

Marzo 23, 2009

Atónitos, pasmados, alucinados, desconcertados, estupefactos, boquiabiertos, flipados, indignados. Así nos quedamos cada vez que a mi hijo de 8 años le toca estudiar inglés para un examen en el colegio.

Confundidos cuando le preguntamos si entiende lo que lee y nos dice que no, horrorizados cuando pronuncia como si leyera en español, patitiesos cuando no sabe ni elaborar la frase más básica con 2 horas de inglés por semana. Y lo peor, despavoridos cuando ante tal ignorancia se presenta con un notable como nota trimestral.

Está claro que algo no cuadra.

Tengo que decir que la actitud de mi hijo en clase no es la mejor del mundo. Se pasa el día mirando musarañas. Por lo tanto no es de extrañar que no se entere de la misa la mitad. Pero sigue sin cuadrarme que pueda sacar buenas notas. O más bien, sí que me cuadra, porque la clase consiste en repetir básicamente como loros el léxico de la lección que toca.

Así nos encontramos con dos problemas. El primero es que se pierde la oportunidad de aprender un idioma que para más INRI es imprescindible. El segundo es que mi hijo se aburre en clase porque no le ve el sentido práctico a la asignatura. Es como si estudiara una lengua muerta.

No ocurre lo mismo con el idioma francés que mi pareja se dedica a enseñarle de forma oral, sin entrar en explicaciones de gramática y que mi hijo vive como un juego.

¿Qué hago? ¿Lo apunto a una academia?

Muchos de sus compañeros/as lo hacen. ¿Pero si sabe más no se aburrirá aún más en clase? ¿Y cuando encontraría tiempo para jugar? Entre tanta actividad no hay tiempo para ser niño.

Ver que aún siguen insistiendo en un sistema que se ha demostrado nulo, me pone, y disculpad la expresión, de mala leche. Es como si tuvieran como objetivo sacar al mercado españolitos en serie que no saben decir ni papa en inglés.

Para empezar, ¿por qué no buscan nativos para enseñar? Ojo, no hablo de nativos que vienen a Barcelona a tomar el sol. Sino de nativos que han estudiado pedagogía. No estoy diciendo que por ser español no puedas dar clases de inglés. Conozco muchas personas que darían mil vueltas a un nativo enseñando inglés. Pero es que el método no es eficiente. Algo falla. En España la gente que habla en inglés, raramente lo aprende en la escuela.

En los Países Bajos y los países Nórdicos hablan inglés con fluidez y sin embargo empiezan más tarde a estudiarlo. Cierto es que los programas de televisión no están doblados y esto agudiza el oído y facilita el aprendizaje. Pero también es cierto que la enseñanza no se basa en la gramática sino en la práctica oral.

Cuando aprendemos nuestro idioma materno, lo hacemos hablando. Más adelante es cuando aprendemos a escribir. Con el segundo idioma debería ser lo mismo.

Aprender o no aprender: está es la cuestión.

Feliz día a los padres

Marzo 19, 2009

Hoy es San José, día del padre. Y me gustaría celebrarlo dedicando un cuento a todos los padres o a los que sin serlo ejercen como tal. Explica la historia de un niño y de un padre y del tiempo que comparten.

Espero que os guste.

tiempo-para-los-hijos

Al mayor proyecto de mi vida

Febrero 28, 2009

Este post lo dedico a una persona muy especial en mi vida: mi hijo. Se lo dedico para agradecerle todo lo que me ha enseñado y me sigue enseñado día a día. Con él he crecido como madre y como persona.

Hace dos años no sabía qué era TDAH. Como la mayoría de gente cuando pensaba en hiperactividad lo relacionaba con la incapacidad de estarse quieto. No podía ni imaginar lo lejos que estaba de la realidad. Hace dos semanas cuando me hablaban de superdotación, como la mayoría, confundía rendimiento con capacidad dejándome llevar por un sinfín de mitos e ignorancia. 

Con mi hijo he crecido en conocimientos pero más allá de ello he crecido como persona. Me he tenido que adaptar a una realidad y para ello he tenido que modificar muchas actitudes y formas de hacer.

He confirmado el hecho de que esta sociedad no acepta las diferencias por mucho que se jacte de diversidad. Ser diferente es un problema en una sociedad que quiere homogeneizarlo todo como si todos fuéramos iguales.

El término igualdad se confunde con el de justicia. Cuando es tan injusto ser desigual con iguales que ser iguales con desiguales. 

Por todo esto quiero darle las gracias a mi hijo. Por ser tan dulce, tan especial, tan diferente, tan único.

Nunca cambies. Estoy orgullosa de tí.