Sublime y sobrecogedor. Dos palabras para definir un libro que ha conseguido apasionarme de principio a fin.
Premio Setenil al mejor libro de cuentos del año y, póstumamente, Premio de la Crítica y el Nacional de Narrativa en 2005. Llevado a la gran pantalla por José Luis Cuerda. Primer y único libro de Alberto Méndez.
Los Girasoles ciegos de Alberto Méndez es una de esas raras joyas que de vez en cuando consiguen elevar el placer de la lectura a momento místico. De los pocos libros que te enganchan, te conmueven y te apetecen leer con una buena copa de vino (o sin ella) hasta bien entrada la madrugada.
Vinculado toda su vida al mundo de la edición y al Partido Comunista, parece que el autor haya querido reconciliarse con su memoria a través de estas cuatro historias magníficamente entrelazadas entre sí. Y lo hace a través de la literatura en una obra dedicada al fracaso, a los vencidos y a los muertos. Porque Los Girasoles ciegos es sobre todo la historia de los tiempos del silencio. La historia de la derrota, auténtica protagonista del libro.
“Si el corazón pensara dejaría de latir”, “Manuscrito encontrado en el olvido”, “El idioma de los muertos” y “Los girasoles ciegos” son los cuatro relatos que nos trasladan al peor período de la posguerra: 1936-1942. Un período donde hablar podía convertirse en una sentencia a muerte y donde la desconfianza, la rabia y el dolor eran el pan de cada día para el bando vencido.
Un capitán del ejército franquista que renuncia a ganar la guerra, un joven poeta que huye y se convierte en heraldo de la vida y la muerte, un preso en la cárcel de Porlier y un diácono que con su lascivia inhibida bajo el fascismo se encargan de abrir y cerrar respectivamente un círculo perfecto de historias cruzadas narradas con un fuerza impactante, desgarradora.
Alberto Méndez ha hecho de Los Girasoles ciegos uno de mis libros de cabecera. Sin duda una de los mejores libros que haya leído nunca.





