Archive for the ‘El pequeño principe’ Category

Esencia dorada

junio 6, 2009

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Restando peces

marzo 15, 2009

Mi hijo: – ¿Qué hay para cenar?

Yo: – Pescado.

Mi hijo: – Te doy 3 euros si me quitas el pescado.

Yo: – Ni hablar.

Mi hijo: – Te doy 4.

Le cri du ciel

febrero 18, 2009

No sé si se inspiró en Much o en Van Gogh. O si simplemente estos últimos nunca perdieron la visión infantil. En todo caso esta imagen la tomó mi hijo.

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Somewhere in Figueres

febrero 2, 2009

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Otra visión, otra perspectiva de la fotografía desde la mirada de un niño, mi hijo.

Y el dragón regresó

enero 24, 2009

En los cuentos siempre hay un caballero y un dragón muy malo que suele morir a manos del valeroso héroe que no duda en defender a su princesa.

Hoy en día no sería políticamente correcto condenar a un animal a muerte. No al menos con una espada. Demasiado cruel y sanguinario.

Se buscaría sin duda técnicas más rápidas y limpias como el gas o una inyección. 

Y en el caso de los cuentos seguramente se optaría por condenar al Dragón malvado a un exilio forzado o incluso el Dragón ya no sería tan malvado y sus debilidades serían fácilmente reconocibles en cada uno de nosotros.

El dragón del TDAH era uno de esos últimos. No era tan malvado, ni tan cruel. No se comía a la gente asada con patatas ni devoraba vírgenes sacrificadas. Quizá era un poco ruin y sobre todo egoísta. Le encantaba llamar la atención y poner problemas donde no los había. Haciendo las cosas más difíciles y complicadas. Como si disfrutara haciendo rabiar a los demás, especialmente a los niños y a sus papás. Y seguramente lo disfrutaba. Cuando pensabas que te lo habías sacado de encima, volvía a presentarse sin ser invitado. Era uno de esos pesados que no logras quitarte de encima ni con una espátula.

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Pero el dragón del TDAH también tenía su parte buena, como casi todo el mundo. Y gracias a él los pobres seres a los que se empeñaba en molestar desarrollaban una imaginación sin limites, eran cariñosos, buenos y dulces. Por lo que el dragón del TDAH fue uno de esos dragones a los que invitaron gentilmente a exiliarse y a quienes le perdonaron la vida. Además le permitieron un régimen de visitas abierto y permisos penitenciarios para salir de vez en cuando.

Y el dragón regresó… Regresó con unas ganas infinitas de molestar e incordiar. También hay que entenderle, imagínate que llevas semanas sin poder salir de casa. ¿No te morirías por quemar la ciudad? Pues eso… que volvió con 20 hojas de tareas para terminar. Y se las impuso a ese niño que con su esfuerzo logró encerrarlo. Un pequeño y valiente caballero llamado Azul que sólo disponía de apenas 2 días para resolver el embrollo en el que le había metido el dragón. 

A las 24 horas el pequeño Azul había conseguido terminar 15 de las 20 tareas. Para alcanzar su objetivo, y con la ayuda de su bien amada mamá, del caballero de la Olivia y sus inestimables abuelos, estableció prioridades. Empezó por lo que más le molestaba a fin de sacárselo pronto de encima, dividió las tareas por temáticas y por urgencia. Aún le quedaban 24 horas para conseguir su objetivo. ¿Lo lograría? 

La batalla más importante pero seguiría. Bien sabía que ninguna guerra se ganaba sin batallas. Y la suya se abría sin limites más allá. Pero en esa batalla aprendería hasta a reírse de sus derrotas. Y esa sería en parte su gran victoría.

Cosas a las que agarrarme para seguir adelante

octubre 26, 2008

La carta de reyes de mi hijo para este año…

Un móvil, un libro de horóscopos, las 12 pelis de Soldado “Rayan”, el diario secreto de Harry Potter, todas las enciclopedias sobre Roma y Grecia, pinball de dinero, el coliseo de Playmobil, la perla del dragón, 99.999.000.000 €, 6 gormitis atómicos, paz, felicidad, alegría, amor y amigos.

El niño y el dragón TDAH

octubre 23, 2008

“Érase una vez un niño de P5 que no conseguía acabar las tareas en clase. La profesora que tenía lo castigaba sin patio o lo llevaba a la clase de los más pequeños. Lo que no hacía más que empeorar las cosas: no quería ir al colegio, estaba inquieto, triste. Y encima decían  que era un  respondón y tenía mala actitud. No era nada divertido.

 

Ya en P3 otra profesora le decía que estaba en las nubes: Pero como no oía bien y en P4 todo fue bien…pues pensó que lo de estar en las nubes era más bien una bonita idea.

 

Llegó Primero y la cosa seguía igual. Los castigos no funcionaban, sólo le hacían sentirse mal y las tareas seguían sin terminarse. Cuando no se le caía el lápiz, se le caía la silla y cuando no se caía él. Pero un día su nueva profesora lo cogió y le dijo: “ahora que conoces las nubes te enseñaré la sensación de vivir en la tierra”. Y a mitades de curso le sugirió visitar a una maga. Se llamaba M la psicopedagoga y con su sabiduría le podría ayudar.

 

La maga lo atendió muy amablemente, le hizo sentar y le empezó a hacer un montón de preguntas. Que cómo oyes, tienes unas orejas que oyen muy bien, y cómo hablas, pues lo haces muy bien. Vaya, vaya pero si eres muy inteligente. Pero que muuuuy inteligente. Luego lo dejó descansar y empezó a preguntar a sus papás y a su profesora que tuvieron que rellenar un montón de hojas con un montón de preguntas. Y cómo es Eric, y qué le pasa, y cuándo y cómo. Y ahí fue cuando empezó la de  relación de Eric y el dragón TDAH. O lo que es lo mismo Déficit de Atención e Hiperactividad.

 

Poco a poco, con los grandes consejos de M la psicopedagoga llegaron los progresos alimentados por la GRAAAN voluntad de Eric. Y sin filtros mágicos ni nada, sólo dándole consejos. Su mamá y su compañero también pusieron mucha voluntad. Se parecían a la super nanny esa de la tele. Que si ponte en el rincón y piensa en lo que has hecho. Que si haces esto y esto te pondré un smiley sonriente de color dorado, verde, amarillo y a veces ese tan enfadado de color rojo.

 

¿Que tenía que hacer él? Se les veía tan felices cuando tenía una buena actitud, pensaba antes de actuar y se esforzaba en no olvidarse de sus cosas. ¡Hasta le premiaban por ello! Que si cromos, un día al cine, otro al restaurante…Y la profesora también le ayudaba. Se acabaron los castigos. Si le quedaba algo lo terminaba en casa y así podía jugar con sus amigos en el patio, le felicitaba y le animaba. Hablaba con su mamá y hasta con la maga. Aunque no se escapaba de hacer todos los deberes como los demás…

 

Y llegó Tercero y empezó a sacar notables y sobresalientes. Su mamá le adoraba, estaba orgullosa de él. No paraba de decirle lo inteligente, guapo y bueno que era. Y no se cansaba de decir que le quería y que tenía mucha suerte de ser su mamá.

 

Y colorín colorado…”

 

¡Un momento! ¿Este cuento se ha acabado?

 

No. La historia de Eric no ha terminado. Es sólo el principio de la historia. Y tampoco es su historia, es la de él, la de su mamá Sònia, la del compañero de su mamá, de sus abuelos, de sus amigos y de todos los que se relacionan con él.

 

Porque el TDAH es una enfermedad neurobiológica, hereditaria y crónica. Y hay etapas mejores y otras peores. Algunas de ellas tirarías la toalla. Y siempre has de estar alerta y al lado de la persona afectada. Bueno, tampoco es una enfermedad. Es una forma digamos de pensar distinta. ¿Os acordáis de Érase un vez la vida? Pues había unos “bichitos” muy simpáticos que se llamaban neurotransmisores y que en la parte de delante de la cabeza ayudaban a concentrarse, estar atento, tranquilo, y pensar antes de actuar. ¿Os suena? Pues esos bichitos en el caso de Eric son más y se pelean entre ellos para pasar la información. También en el caso de muchos otros niño/as. De hecho se calcula que un 7% de la población es así. Sí, no hay sólo niños. También papás y mamás.

 

La gravedad, el tipo de TDAH que puede ser de 3 tipos (déficit de atención, impulsividad o combinado), la familia, el colegio, el tratamiento, las características y carácter del niño o niña hacen que no se parezcan en nada personas con el mismo problema.

 

O sea que después de la fase inicial de adaptación y aprendizaje, la mamá de Eric, que no es otra que yo, y su compañero, que llamaremos O, empezaron la etapa de qué puedo hacer más para ayudarle. Para que tenga un buen rendimiento sí, pero sobre todo para que siga siendo el niño dulce, cariñoso y feliz que es.

 

Y buscaron información y conocieron la Fundación Adana.

 

El pasado miércoles fueron a la primera charla gratuita y les explicaron un montón de cosas. Muchas las conocían, otras no. Y conocieron a otros papás, abuelos y tias que también querían saber.

 

Y fue ese miércoles cuando su mamá descubrió que algunos no lo estaban pasando tan bien. Que no habían tenido tanta suerte y no habían encontrado aún ningún mago como M. O que sí lo habían encontrado pero les costaba mucho más. Se inscribió a 3 talleres para aprender a motivar a Eric, mejorar la relación Escuela/Casa y controlarse ella mejor.

 

Y decidió escribir este post. Para compartir su experiencia con toda la gente que convive de alguna manera con el TDAH y convertirla en un cuento. Para decirles que no están solos ante esto. Que somos muchos. Y para animarles a acercarse a la Fundación a Adana o a donde quieran, a preguntar, a no quedarse con dudas, a consultar con especialistas.  

Y colorín, colorado este cuento continuará…

Mensajes subliminales

octubre 22, 2008

Dibujo escrito con piezas de madera sobre el suelo de la habitación de mi hijo: Acojonante

Sobre el concepto de reglas…

octubre 17, 2008

Mi hijo ayer: “se creen que por ser mayores pueden hacer lo que quieran y no es así, en la vida hay reglas”

Frases…

octubre 14, 2008

 

Mi hijo a mi madre: “mamá va muchos días a la piscina temprano porque cobra 15.000 euros al día y necesita relajarse”

Amén


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