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1, 2…roll up!

enero 18, 2009

Cierra costillas, alarga clavículas, alinea el cuerpo, ombligo dentro, pelvis neutra… estas son parte de las instrucciones que recibes en una clase de pilates. Son tantas las cosas a controlar que al final siempre te tienen que recordar que…puedes respirar. 

Pero, ¿qué es Pilates?

 El método Pilates es un sistema de entrenamiento físico y mental creado a principios del siglo XX por el alemán Joseph Hubertus Pilates, quién lo ideó basándose en su conocimiento de distintas disciplinas como la gimnasia, traumatología, ballet o yoga, uniendo el dinamismo y la fuerza muscular con el control mental, la respiración y la relajación.

El método se centra en el desarrollo de los músculos internos para mantener el equilibrio corporal y dar estabilidad y firmeza a la columna vertebral, por lo que es muy usado como terapia en rehabilitación y para prevenir y curar el dolor de espalda.

Aunque el método Pilates se ha desarrollado y ha dado lugar a una gran cantidad de estilos y aplicaciones distintas, existen unos principios fundamentales que deben estar siempre presentes:

·         Alineamiento

·         Centralización

·         Concentración

·         Control

·         Precisión

·         Fluidez

·         Respiración

Los ejercicios están fundamentalmente compuestos por movimientos controlados, muy conscientes, y coordinados con la respiración, con el fin de crear un cuerpo armonioso, coordinado, músculado y flexible.

 

jirafas

 

Mi experiencia

Mi relación con Pilates empezó la primavera del 2008, cuando accedí a probar junto dos compañeros de trabajo en el estudio donde trabaja entonces mi hermana, fisioterapeuta y monitora de pilates.

Tengo que decir que por entonces mis dolores de espalda habían entrado en un punto sin retorno.

A pesar de mis dos sesiones mensuales con el fisioterapeuta no conseguía más que calmar puntualmente el dolor que se extendía desde el trapecio y cervicales hasta la ciática. Por lo que en parte por mi hermana, por los consejos de mi propio fisio que insistía en la necesidad de fortalecer el tronco y el dolor insoportable que tenía decidí finalmente actuar.

Pilates fue uno de los pasos que tomé, junto con las danzas árabes y el osteopata. Todos ellos implicaban concienciarme de que mi cuerpo pedía a gritos un equilibrio tanto mental como físico. Ya que la mayoría de mis problemas venían por el stress.

Habituada a hacer mucho deporte, al principio pilates me recordó una especie de gimnasia sueca. Sólo que con un absoluto control del cuerpo. Y si encima le sumaba el precio que costaba una sesión…

Al cabo de un mes y con sólo una sesión semanal había cambiado de opinión. Al cabo de casi un año de práctica puedo decir que pilates ha cambiado mi vida.

A través de la práctica, la mente va tomando conciencia de las capacidades, limitaciones, fortalezas y debilidades del cuerpo para mejorar el estado físico y mental. Es un deporte muy técnico, donde la correcta ejecución de los distintos elementos que componen cada ejercicio es más importante que el número de repeticiones o series.

Las clases son reducidas. Máximo 4 personas con un monitor/a que controla y corrige cada uno de tus movimientos.

Se puede hacer en el suelo (mat), en la máquina (reformer), en una especie de silla, barril o trapecio.

Yo normalmente lo hago en el suelo o con el reformer. El ejercicio en el suelo exige un mayor control de tu cuerpo, pero la máquina permite des de mi punto de vista trabajar mejor porque es ella quien limita tus movimientos.

El caso es que en una hora de pilates obtienes los mismos resultados que en 3 de máquinas en un gimnasio. Básicamente porque trabajas los músculos correctos mientras estiras sin sobrecargarte otras partes del cuerpo. El resultado a nivel físico es tonificación, flexibilidad y menos dolor de espalda. A nivel mental, el resultado es una plena consciencia de tu cuerpo.

Sigo abriendo las costillas demasiado, mis lumbares insisten en hundirme la espalda y mi escoliaseis en torcérmela. De vez en cuando mi espalda pega un grito. Pero ahora soy capaz de corregir mi postura y cuando voy andando por la calle voy más recta, con actitud orgullosa. Me doy cuenta cuando abro demasiado el pecho y entro las lumbares y lo corrijo.

He visto con horror lo mal que he hecho deporte todos estos años. Castigando mi cuerpo. Y me he dado cuenta de la necesidad de tener en cuenta mi centro de equilibrio.

Ahora cuando estiro soy mucho más flexible. Aunque mi cuerpo me imponga unas limitaciones. Y mi edad también.

Reconozco que esto de pilates me está enganchando. Dejó de parecerme gimnasio sueca para recordarme cada vez más al circo con sus posturas imposibles. Y su filosofía se mezcla con armonía con los preceptos de la danza, del Tai Chi, de la homeopatía o la osteopatía: cuerpo y mente.

Direcciones en Barcelona:

Estudio de pilates Mónica Ballesteros

Cáceres, 7. Barcelona 08028

Tlf:934913302


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