Archive for the ‘Viajes a través de la mirada’ Category

Fin de semana en Vallcebre en diez impresiones

marzo 22, 2010

  1. Montar a caballo entre las ramas de los árboles.
  2. Unas secas con butifarra.
  3. Desconectar con una hora de meditación guiada y recordar que es posible hacer callar el cerebro.
  4. Encontrar mi yo.     
  5. No olvidar que mi papel es el de un faro para mi hijo que lo ilumine desde la distancia pero sin interferir en su camino.
  6. Flan de mató.
  7. Garnotxa del Priorat.
  8. Una charla astronómica.
  9. Un viaje a las minas de carbón.
  10. Un paseo entre olivos y encinas.

Más información:

Naturaecuestre

Cal Metge

Alt Berguedà

Minas de Cercs

Budapest, a quién el Danubio susurra como amante

enero 24, 2010

Tú eres la dueña de las palabras, amor mío,

la que vierte en los labios el vino de Tokaj

y la lluvia harapienta

en las cajas de música

de la calle Dohány. 

La que respira en los puentes

bajo el Danubio rojo,

la que construye nidos

en los huecos de las palabras,

la que ahuyenta los miedos

en los desfiladeros del Ejército Rojo.

La que trae vida insólita

y brisa cálida de silencios.

Tú eres Buda y yo Pest,

en la orilla derecha de la melancolía. 

Cuando regrese de la niebla, cariño,

dame un beso de tornillo

en la Iglesia de San Matías y veintinueve más en el Funicular.

 ¿Me harás olvidar que no soy inmortal? 

¿Me enseñarás de nuevo a beber de tus labios

y ante tanta belleza

dejar de llorar como un pájaro de opio?  

-El invierno es frío pero corto en Budapest,

pronto podremos alquilar dos bicicletas

en la isla de Csepel- me dijiste. 

(del libro Cinta transportadora, Ángel Petisme, Premio Internacional de poesía “Claudio Rodríguez”, Hiperión 2009)

Marruecos, sabor a miel

agosto 29, 2009

3769721414_f3b425735a_mMarruecos engrandece el alma, reza el cartel de publicidad. 

No sé si la engrandece o no. Sólo sé que mirando el pueblo de Ait Benadu encaramado en la colina pensé lo fácil que podía llegar a ser desconectar del mundo y llenarte de una infinita sensación de paz en cuestión de segundos.

3769725956_306c6daeab_mLo que no consigo obligándome a sentarme y parar mi mente, lo conseguí sin planteármelo frente a uno de los patrimonios de la UNESCO. Mentiría si no dijera que esa paz ya había ido instalándose en mí poco a poco a medida que descendíamos el Atlas desde Marrakech. 

Es lo que tienen estos paisajes lunares, mágicos, infinitos que te recuerdan la relatividad de las cosas. 

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Nos apetecía viajar con mi hijo de 8 años. Hacerle participe de uno de nuestros viajes itinerantes y compartir con él nuestro amor por conocer otras culturas. No sabíamos dónde y empezamos a pensar en sitios que a la vez de seguros fueran interesantes. Y los nombres fueron sucediésemos… Islandia, Italia, Perú…¿Marruecos? Alto Atlas… 

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Los prejuicios de la gente intentaron hacerme cambiar de idea. No lo consiguieron y me alegro, porque Marruecos ha resultado uno de los viajes del que más hemos disfrutado y soy feliz de haberlo podido compartir con mi hijo. Nos ha permitido viajar de una manera distinta y descubrir lugares y aspectos culturales que seguramente nos habrían pasado desapercibidos sin él: un camarero persiguiéndole para hacerle cosquillas en una kasba del Valle de las rosas, una cueva escarbada como refugio de guerra cerca de Ait Benadu en una excursión en mula, fósiles en los alrededores de las cascadas de Uzud de la mano de un magnifico guía que no dudó en cogernos almendras frescas a golpe de piedra, los milhojas de la pastelería des Princes en Marrakech, los gatos de una elegancia sublime y el sol poniéndose con toda la intensidad de su color tiñendo el paisaje de amarillo. 

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Fueron un poco más de dos semanas de viaje desde de Marrakech a Merzuga desviándonos por Uzud antes de regresar a Marrakech y pasando por Ait Benadu, Zagora, Nekob, Merzuga, Tanghir, y Kelaa Mgnouna. 3768953355_a08b72d640_m

Por el camino dejamos nuestra mente impregnada de imágenes con montañas de formas imposibles, llanuras desérticas, palmerales de un verde radiante que se abrían orgullosos en los bordes de los ríos como si la vida se impusiera al desierto. Y recuerdos…ese beso que nos plantó en la cara una mujer en Ait Benadu sin más razón que la de estar ahí, el te con menta que se prolongaba sin prisa como la conversación en el camping des Amis en el Todra donde además de su hospitalidad hay la mejor tortilla berbère, ese gato mirando un pollo colgado en la carnicería con una paciencia infinita a ver si por casualidad caía, las mujeres y sus miradas bellísimas que descubrían todo un universo femenino, los niños jugando en los canales y sus risas mientras sus madres hacían la colada, las calles de Marrakech llenándose a un ritmo frenético por la noche y sobre todo la pasión con que la gente nos hablaba de su país,de su cultura, de su comida. Imágenes y recuerdos que mi cámara no ha podido siempre captar pero que mantengo en mi retina.

Más imágenes

Granada: donde pasado y presente convergen en un abrazo

abril 13, 2009

Tu elegía, Granada, la dicen las estrellasimg_5143
que horadan desde el cielo tu negro corazón.
La dice el horizonte perdido de tu vega,
la repite solemne la yedra que se entrega
a la muda caricia del viejo torreón.

Tu elegía, Granada, es silencio herrumbroso,
un silencio ya muerto a fuerza de soñar.
Al quebrarse el encanto, tus venas desangraron
el aroma inmortal que los ríos llevaron
en burbujas de llanto hacia el sonoro mar.

img_5089El sonido del agua es como un polvo viejo
que cubre tus almenas, tus bosques, tus jardines,
agua muerta que es sangre de tus torres heridas,
agua que es toda el alma de mil nieblas fundidas
que convierte a las piedras en lirios y jazmines.

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Hoy, Granada, te elevas ya muerta para siempre
en túmulo de nieve y mortaja de sol,
esqueleto gigante de sultana gloriosa
devorado por bosques de laureles y rosas
ante quien vela y llora el poeta español.

080420090501Hoy, Granada, te elevas guardada por cipreses
(llamas petrificadas de tu vieja pasión).
Partió ya de tu seno el naranjal de oro,
la palmera extasiada del Africa tesoro,
solo queda la nieve del agua y su canción.

Tus torres son ya sombras. Cenizas tus granitos,
pues te destruye el tiempo. La civilización
pone sobre tu vientre sagrado su cabeza,
y ese vientre que estuvo preñado de fiereza,
hoy aún muerto se opone a la profanación.

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Tú que antaño tuviste los torrentes de rosas,
tropeles de guerreros con banderas al viento,
minaretes de mármol con turbantes de sedas,
colmenas musicales entre las alamedas
y estanques como esfinges del agua al firmamento.

Tú que antaño tuviste manantiales de aroma
donde bebieron regias caravanas de gente
que te ofrendaba el ámbar a cambio de la plata,
en cuyas riberas teñidas de escarlata
las vieron con asombro los ojos del Oriente.

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Tú, ciudad del ensueño y de la luna llena,
que albergaste pasiones gigantescas de amor,
hoy ya muerta, reposas sobre rojas colinas
teniendo entre las yedras añosas de tus ruinas
el acento doliente del dulce ruiseñor.

¿Qué se fue de tus muros para siempre, Granada?
img_5178Fue el perfume potente de tu raza encantada
que dejando raudales de bruma te dejó.
¿O acaso tu tristeza es tristeza nativa
y desde que naciste aún sigues pensativa
enredando tus torres al tiempo que pasó?

Hoy, ciudad melancólica del ciprés y del agua,
en tus yedras añosas se detenga mi voz.
¡Hunde tus torreones! Hunde tu Alhambra vieja
que ya marchita y rota sobre el monte se queja,
queriendo deshojarse como marmórea flor.

Invaden con la sombra maciza tus ambientes.
¡Olvidan a la raza viril que te formó!
Y hoy que el hombre profana tu sepulcral encanto,
quiero que entre tus ruinas se adormezca mi canto
como un pájaro herido por astral cazador.

“Elegia humilde”, Federico Garcia Lorca

Empúries la bella

marzo 18, 2009

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A veces no falta irte muy lejos para ver cosas bonitas. Empúries la magnífica se alza bajo un cielo de tramontana.

Helándose con lobos en la Lozère

enero 8, 2009

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Voy a proponer una actividad fuera de España. Se trata del parque de lobos de Gévaudan (Francia) que esta Navidad hemos tenido la oportunidad de visitar.

El parque ocupa 20 hectáreas y tiene 5 subespecies de lobo. La visita consiste en una explicación (en francés) de su modo de vida en un intento de rehabilitar la imagen del lobo y está ambientado por los aullidos de este preciosidad de animal.

Se trata de especímenes nacidos en cautividad y que por lo tanto no podrían reintroducirse en su medio natural. Aún así es un gusto ver a estos animales en semi libertad. Especialmente en esta época del año en que la nieve lo cubre todo.

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Además la región de la Lozère, merece una visita. Especialmente las gargantas del río Tarm que esta vez no pudimos ver a causa de la nieve.

Os dejo con unas fotos del parque y alrededores.

 

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La sonrisa de Bali

noviembre 16, 2008

 

Llegar a Kuta tras casi 1 día de vuelo, con el olor a incienso, a clavo y a ofrendas  por las calles y la gente ofreciéndote transporte permanentemente, no hacía presagiar un viaje tan inolvidable como el que realizamos hace tan solo 2 meses.

La playa de Kuta se mostraba arista con la presencia de vendedores cada 30 segundos y sus calles, plagadas de turistas australianos en busca de la mejor ola, agobiantes.

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Pero cada día que avanzaba se antojaba mejor.  

Tras el calor abrasador en el templo de Uluwatu, donde sólo destacan los monos y los acantilados, descubrimos la puesta de sol en Tanah Lot con el mar por escenario y la sonrisa de los niños que vendían postales y con los que compartimos caramelos.

img_00971Nada, comparado con la calma que respiramos en el templo de Batukaru, digno de una peli de Indiana Jones, y donde tuvimos la suerte de poder presenciar una ceremonia y disfrutar simplemente del silencio en perfecta comunión con el mundo.

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La belleza de los arrozales en Jatiluwih, el ambiente rural del lago Tamblingan y los pescadores en el de Bratan, frente al templo de Pura Ulun Danu, sólo serían el preludio de la paz que disfrutaríamos en Ubud.

Tanta, que alargamos nuestra estancia allí dos días para poder  recrearnos en moto por sus alrededores, pasear entre los arrozales, deleitarnos con la gastronomía, la elegante serenidad de sus restaurantes (con peces en los lavabos) y la autenticidad de las cantinas populares (warungs) , divertirnos en el bosque de los monos, conocer las danzas tradicionales, regatear souvenirs en el mercado, montar en elefante (una pijada para turistas), ver el río Ayung al atardecer, los baños en el templo de Pura Gunung Kawi y refugiarnos en el pequeño hotel donde una vez más la amabilidad de su gente hacía que todo fuera más agradable.

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Amed nos acogió cuando tuvimos a nuestro pesar que dejar Ubud. La playa, de arena volcánica, estaba lejos del paraíso que esperaba encontrar. Pero su fondo era un tesoro para el buceo con tubo. Y la barca y el pescador que nos llevó una experiencia inolvidable.

De vuelta a Kuta, y ya reconciliados con la ciudad, negociamos un billete para la isla de Lembongan donde finalmente sí encontramos el paraíso. Aunque lleno de campos de algas.

 

 

Lo mejor de Bali:

 

La sonrisa de su gente, sincera y permanente.img_42551

Pasear en moto por las afueras de Ubud.

Ubud: sus arrozales,  sus cafés, sus restaurantes y la paz que se respira.

Los masajes.

Los zumos. Simplemente deliciosos.

La comida local en los warung.

Parar el ritmo para ver la población al atardecer yendo a los baños y a los templos.

Disfrutar en silencio de las ceremonias en los templos.

Levantarse temprano para ver las barcas pesqueras regresar tras faenar en Amed.

La belleza de la isla de Lembongan. img_0473Un paseo en piragua por los manglares en Lembongan.

La experiencia:

Compartir una tarde con una familia local y descubrir la disposición de sus casas con el templo, el altar para los muertos, el granero, el baño y las sencillas viviendas de dos habitaciones de cada uno de los miembros de la familia. Fue allí donde pudimos ver al abuelo dando un masaje a un gallo y agradecer la hospitalidad de toda la familia que nos recibió como si de una fiesta se tratara.

Fumar kreteks.

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La curiosidad:

 Para los balineses regatear es parte de su cultura y un comprador que sabe conseguir un buen trato merece su respeto. Es como un juego en que tienes que adivinar cuál es el máximo que están dispuestos a bajar (normalmente la mitad del precio inicial). Y en este juego hay risas y bromas.

La circulación. Rollo Mario Kart. No existen normas de circulación. Curiosamente no hay muchos accidentes porque la velocidad suele ser baja. Circular por el carril contrario es habitual, motos con familias enteras y cargadas de los objetos más dispares: bicicletas, cañas enormes de bambú, ollas humeantes, etc. Por no hablar de las gallinas, perros y niños que se cruzan por el camino. Es todo un espectáculo que merece la pena ser vivido.

Lo peor:  

 

El turismo australiano y surfero en Kuta.

Consejos generales:

Nunca hay que perder la sonrisa. La agresividad en Bali no es bienvenida. Just smile.

Para trasladarse por la isla lo mejor es llegar a un acuerdo con uno de los numerosos choferes que ofrecen transporte o alquilar una moto automática, aunque en Kuta puede ser arriesgado circular.

Ubud representa más al turismo europeo y Kuta el australiano. Para comprar recuerdos artesanales es mejor hacerlo en Ubud y sus alrededores.

Datos generales del viaje:

Viaje realizado del  11 al 30 de setiembre de 2008

Ruta: Kuta-Ubud-Amed-Kuta-Lembongan-Singapur

Bases: Kuta-Ubud-Amed-Kuta

Guías: País Aguilar, Guide du routard y los consejos de un tío que ha hecho de Bali su lugar de escapada.

Si deseas más información sobre restaurantes, hoteles o qué visitar y qué no visitar. Contacta con lasaldelilit@hotmail. Estaré encantada de contestarte.

Noruega la bella

agosto 27, 2008

Si hay alguna palabra que pueda definir Noruega es belleza. Belleza y espectacularidad. Esto es lo que pensaba mientras conducíamos desde Tromsø a Alta rodeando uno tras otro los fiordos.

Camino de Alta

Es imposible ser malo ante tanta belleza, pensé. Y esto segura de que en parte la prosperidad de este país se debe a esto.

Islas Lofoten

El viaje tuvo lugar del 2 de Agosto al 15 de Agosto de 2005 y recorrió Tromsø, Alta, Skarsvåg, Knivskjellodden, Lakselv, Karasjok-Kautokeino-Enontekiö, Enontekiö-Kiruna-Narvik, Lødingen, Henningsvær, Borg, Ramberg, Hamnøy, Reine, Å, Svolvær, Nyksund, Alsvåg, Rolla y Oteren.

Tromso, la capital del Norte

 

Lo mejor:

·      La imagen de las montañas en las islas Lofoten abriéndose paso entre el mar y sus playas de arena blanca con sus puestas de sol inexistentes.

·      Los renos pastando por manadas entre casas cubiertas de hierba.

·      La carne de ballena, aunque no sea políticamente correcto decirlo ni probarla.

·        Esa luz tan mágica que sólo he sabido encontrar en Finlandia y Escandinavia.

·         Los pequeños café/tienda en medio de las carreteras casi desiertas.

·         La cultura Sami reducida a tiendas turísticas pero aún así auténtica.

·         Sentarse en una roca mirando el mar en Å.

Renos cerca de Cabo Norte

Renos cerca de Cabo Norte

 

 

Más allá de Cabo Norte

La anédocta:

 

·         El sendero de 18 kilómetros (ida y vuelta) con un terreno esponjoso, una niebla que nos impedía ver más allá de nuestros pasos y una lluvia que nos calaba los huesos, para alcanzar el cabo de Knivskjellodden. Un cabo que se aleja 1500 metros más al norte que el Cabo Norte y que evita el comercialismo de este último. La ruta acabó con la ostia más septentrional de mi vida en lo que me recordó el fin del mundo, pero me hizo sentir como en un viaje iniciático digno de Julio Verne.

Lofoten

       

 Lo peor:

Los precios, altos incluso yendo de camping. La sensación general es que cobran hasta para darte las gracias.

 
 
 
 

 

 

 

 

 

 


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