Posts Tagged ‘crisis’

No digan recortes, llámenlo amor

marzo 6, 2012

Magnífico artículo en El País sobre el abuso de los eufemismos en el lenguaje público durante la crisis.

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Encuesta sobre la crisis

febrero 10, 2009

Ay torito, toro…

enero 29, 2009

 

“Este Año del Buey que acaba de comenzar será de abundancia y felicidad”, dijo Wen Jiabao ante el Foro Económico de Davos, en referencia al nuevo año chino.logo-buey

De optimista se podría definir el primer ministro chino que no ocultó sin embargo el impacto de la crisis económica en China.

La rata deja paso al Buey.  Un animal eminentemente trabajador, con una vida rutinaria y aparentemente apacible. Será pues un año de transición, de reflexión, un tiempo de constancia y esfuerzos sin grandes cambios aunque con la mirada fija en la prosperidad a corto o medio plazo.

No lo tendrá fácil este noble animal para remontar un tan mal principio de año. Pero mejor enfrentarlo con optimismo y expectativas que con el derrotismo que vivimos en Europa y que no hace más que retroalimentar actitudes negativas que desembocan en resultados nocivos.

Seamos buey

La crisis…ese mensaje subliminar

enero 12, 2009

crisis_economica_1Durante lo que va del año una palabra se repite sin cesar: la crisis. La oímos en los medios, en la calle (parezco el chiquilicuatre) …y la sufrimos. Día tras día. Vemos los datos del paro, el efecto en el sector de la construcción, la automoción. Y la pagamos. Cada vez que vamos al mercado y nos llegan los recibos.

Siempre que oigo esta palabra recuerdo con media sonrisa La maldición del escorpión de Jade de Woody Allen, cuando el hipnotizador dice la palabra mágica “Constantinopla” y él entra en un sueño profundo.

O en los anuncios que pasaban de Coca-Cola en los cines de forma subliminar.

¿Qué por qué? Porque de tanto oír esta palabra, el mensaje ha calado. Nadie se pone a contrastar qué hay de cierto o no en esta crisis. Y la aceptamos sin más. Hasta el punto que si luego nos anuncian que no nos suben el sueldo, pues ya se veía a venir, es normal, no vayamos a decir nada, que aún suerte que tenemos trabajo.

Esto es lo que ocurrió en mi trabajo el viernes sin ir más lejos. Y miro con impotencia la resignación de la gente. Nadie se pregunta si está justificado o no. Simplemente lo acepta. ¿Qué hacer cuando nadie ya cree en nada?

Y justificado no lo está. Congelar el salario a los empleados debería ser la última opción. Porque un empleado desmotivado simplemente no rinde.

Mi empresa no tiene pérdidas, simplemente “ante la crisis” quiere ajustar más los presupuestos. Por lo que todos tenemos que hacer un “pequeño” sacrificio.

El término “pequeño” es muy subjetivo porque la mayoría de la plantilla tiene unos salarios que oscilan entre los 16 y 18000 euros brutos al año con varias titulaciones y un conocimiento de 3/5 idiomas. Y más que vivir, malvive. Porque Barcelona, no es precisamente barata y los alquileres están a 1000 euros el mes.

Subir el IPC, que por arte de magia ha quedado en menos de un 2%, habría supuesto en nuestra oficina un gasto mínimo. Dejando de lado que el sistema de objetivos ha resultado una farsa. Pues después de alcanzarlos o incluso superarlos no cumplen la parte pactada.

Por desgracia, esta resignación, esta aceptación no es algo particular de mi empresa, es un fenómeno social. Y equivale indudablemente a dejarse hacer.

Digo yo que al menos estaría bien pedir explicaciones. Porque sino además te responden que nos les consta ninguna queja. Y razón no les falta, no sirve de nada quejarse si luego no lo verbalizas. No estaría de más un poco de coherencia por nuestra parte.

Una Navidad más

noviembre 13, 2008

Cada año en mi empresa tenemos un regalo muy especial de Navidad, junto con el lote y la cena de empresa, que este año por recortes pasó a comida. Se trata de un mail a nivel global diciendo lo muy bien que lo hacemos y anunciando despidos, o mejor dicho “redundancies” que no es más que un eufemismo en inglés para decir lo mismo.

¿Os imagináis lo que es recibir un mail donde dice que los “afortunados” lo sabrán el mismo día? Imposible concentrarse. Hay que ver por eso la imaginación que le echan. Por el mensaje hasta parece que te ayudan a conseguir el próximo eslabón en tu carrera.

Este año no ha sido la excepción, y con la excusa de la crisis, ni tan siquiera nos dijeron lo bien que lo hicimos. Era algo que se olía después de que fueran cada vez recortando más los presupuestos para todo.

El regalo de verdad ha sido pero finalmente que nuestra oficina se ha salvado de la crilla. Tras horas de incertidumbre, miedo, nervios y messengers que sacaban humo, llegó otro mail que nos tranquilizaba y nos confirmaba que no estábamos afectados.

Una buena noticia pues y un buen regalo. Pues tal como están las cosas no hay más que para celebrarlo.  

Está claro que nada es eterno y nadie es imprescindible. Y quien crea lo contrario vive en el reino de la fantasía. De ahí la necesidad de estar juntos y de al menos poder afrontar estas noticias con más garantías.

Sin duda tenemos que dar las gracias por cada día que pasa.  

Una Navidad más. ¿Habrá otra?


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