Posts Tagged ‘TDAH’

Ayudas para alumnos con necesidades especificas

julio 19, 2011

Ya se pueden solicitar las ayudas para alumnos con necesidades especificas hasta el 22 de julio de 2011.

Podéis encontrar más información aquí para Cataluña y aquí para el resto de España.

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Encuentros en las altas capacidades

junio 11, 2009
Los que tienen hijos o hijas seguro que se acuerdan muy bien de todas las revistas sobre bebés que les llegaban a casa como promoción. Y seguramente también les sonará algún que otro artículo sobre superdotación. 

Para qué negarlo, todos y todas hemos sentido curiosidad más de una vez por este tema. Vigilas los avances de tu retoño con cierto orgullo y fascinación bobalicona. 

Por esto siempre he quitado importancia a los progresos de mi hijo. A pesar de que a veces me sorprendiera por su forma de hablar, sus respuestas o su sensibilidad emocional. Aunque rápido, no era excesivamente precoz en su aprendizaje y por lo tanto no consideré que fuera nada excepcional. Pensaba que me estaba dejando llevar por pura vanidad maternal. Y hasta lo atribuía al hecho de que yo le hablaba como un adulto. 

El porqué es simple. Probad de teclear la palabra superdotación en Google. ¿Cuántos hits os salen? Miles. Esto lo que yo llamo desinformación. O sobre información según como lo mires.

Si os detenéis a leer un poco estas entradas veréis que se pueden clasificar en dos grandes grupos: las que narran hechos extraordinarios o las que hablan de fracaso escolar. 

Las primeras te hacen descartar una posible superdotación, las segundas te ponen los pelos de punta. 

El Dr. Leopoldo Carreras explica muy bien este fenómeno en su artículo Prejuicios existentes en superdotación

Para empezar sólo se habla de superdotación cuando en realidad se tendría que hablar de Altas Capacidades. No todos los niños y niñas con Altas Capacidades tienen un perfil de superdotación. Los hay precoces, superdotados y con diferentes tipos de talento que además pueden ser simples o complejos. Ni tan siquiera en esto somos iguales. 

Tampoco es cierto que el CI lo determine todo. Cuanto buscamos sobre este tema lo primero en que nos fijamos es en el cociente intelectual. Pero el diagnóstico es mucho más complejo y tiene en cuenta otros factores como la creatividad y la imaginación.

Vivimos en la sociedad de la información y nos dejamos influir por muchos de estos datos sin pararnos a analizarlos y preguntarnos qué hay de cierto en ellos. Lo que no se comunica no existe. Y lo que se comunica no siempre se corrobora. Un artículo o reportaje sensacionalista siempre captará más la atención de la audiencia. 

Estos prejuicios no sólo afectan a la gente de a pie, también los viven los profesionales de la salud y de la educación. Las altas capacidades como otras diversidades no se estudian ni en pedagogía, ni en psicología ni en psicopedagogía. Sólo de pasada. 

Un estudio del año 99 dirigido por el profesor Esteban Sánchez Manzano de la Complutense sobre las capacidades de más de 13000 alumos de 65 colegios en la Comunidad de Madrid recogió las predicciones de los maestros y de los padres. El nivel de error de los profesionales de educación fue del 97%, mientras que los padres obtuvieron un nivel de acierto del 70%. 

Por lo que como dice el Dr. Carreras en su artículo, muchos padres y madres se mueven bien por un “deseo que sea superdotado” o por un “deseo que no sea superdotado”. 

Los segundos, en los que me incluyo yo, con frecuencia suelen ser los más acertados. Aunque imagino que también habrá quién ante el fracaso escolar se deje agazapar por la idea de que se trate de altas capacidades. 

Hemos pasado por distintas etapas en un camino que en realidad sólo acaba de empezar. Al principio atribuía la falta de concentración de mi hijo en clase a mi separación y a una otitis serosa. Después llegó la fase “es que no ve bien, tiene hipermetropía” y finalmente apareció el término TDAH. 

Con un diagnóstico por déficit de atención e hiperactividad todo parecía cuadrar. Por fin habíamos conseguido etiquetar, poner nombre a algo que le hacía distinto dentro del grupo. Con lo que yo odio etiquetar. 

Al TDAH se le añadía un coeficiente alto que lo hacía doblemente especial. Y como los péndulos volvimos al principio. Influidos por toda la información de que disponíamos sobre el Déficit de Atención, eludimos inconscientemente su capacidad y nos enfocamos en trabajar la hiperactividad. 

Los síntomas encajaban y la terapia conductual parecía funcionar. Al fin y al cabo de lo que se trataba era de darle recursos para canalizar su inquietud y controlar su impulsividad. Lo que no cuadraba tanto es que esta hiperactividad sólo se diera en clase y apenas en casa. 

Este curso empezó bien hasta que poco a poco llegaban cada vez más notas y tareas por terminar a casa, los conflictos de relación con el resto del grupo se acentuaban y ya no sabíamos ni qué pensar ni qué hacer. 

Creí que quizá se trataba más de déficit de atención que hiperactividad y consulté con el servicio de Neuropsicología infantil de la Dexeus quién cuenta con la Dra. Tremols especializada en TDAH. Siguiente fase: su inquietud no era por hiperactividad sino que venía dada por su perfil de altas capacidades. 

Borrón y cuenta nueva. ¿Y ahora qué? Pánico. Pues sí y no. Entramos en pánico efectivamente, pero lentamente lo fuimos asimilando. Nos dirigieron al centro psicopedagógico Mentor para realizar un diagnóstico completo que determinara qué tipo de alta capacidad tenía y descartar o no el TDAH definitivamente. 

Han sido cuatro pruebas que han concluido en un resultado de superdotación y que nos han orientado sobre sus necesidades cognitivas y emocionales. Bajo el lema no hay problemas sólo soluciones nos han disipado muchas de nuestras dudas y hemos podido conocer más de cerca en qué consisten las altas capacidades y liberarnos de los estereotipos. Mentiría si dijera que ya no me preocupa el tema, pero de forma mucho más racional. 

Como comenté sólo estamos al principio del camino porque ahora es el sistema educativo el que tiene que adaptarse a sus necesidades específicas tal y como reconoce la Ley de diversidad educativa. 

Y aquí volvemos a topar con los tópicos y con un sistema que se jacta de diversidad pero que en la práctica es estándar para todo el mundo.

También nos enfrentamos a qué se entiende bajo el concepto de diversidad. Nadie pone en duda que una persona que esté sufriendo una situación familiar delicada o tenga una discapacidad física o intelectual necesite una adaptación de su curriculum escolar.

Pero no se piensa igual cuando la situación es la contraria. Aunque esté demostrado que si no se atienden estas necesidades pueden producirse situaciones psicológicas y escolares importantes.

Tendremos que armarnos de paciencia y luchar para que estos perjuicios no se impongan al sentido común. Buscar los caminos y no cerrarnos las puertas a ninguna posible alternativa.

Una lucha a favor de un sistema que funcione y que realmente reconozca y proteja las necesidades cognitivas y emocionales del alumnado, sean las que sean.

A los que estéis pasando por lo mismo aconsejaros de informaros bien y no dejaros influir por toda la información que encontréis. Dirigiros a un centro especializado que os oriente bien. Y olvidaros de todos los tópicos que corren por ahí. 

Un niño superdotado no es un freaky ni tampoco un fracasado. Es sólo un niño como los demás con más capacidad y más curiosidad por las cosas que le rodean. No creo que nadie a simple vista pueda distinguir su particularidad. Mi hijo es un niño feliz, con una vitalidad y una imaginación sin fin, divertido, dulce e inteligente. ¿Qué más puedo pedir? ¿A caso no es su felicidad y su plenitud como persona lo que me debe importar? 

Dejemos de ver las altas capacidades como un problema y empezemos a buscar soluciones para hacerles sentir mejor consigo mismos. 

Al mayor proyecto de mi vida

febrero 28, 2009

Este post lo dedico a una persona muy especial en mi vida: mi hijo. Se lo dedico para agradecerle todo lo que me ha enseñado y me sigue enseñado día a día. Con él he crecido como madre y como persona.

Hace dos años no sabía qué era TDAH. Como la mayoría de gente cuando pensaba en hiperactividad lo relacionaba con la incapacidad de estarse quieto. No podía ni imaginar lo lejos que estaba de la realidad. Hace dos semanas cuando me hablaban de superdotación, como la mayoría, confundía rendimiento con capacidad dejándome llevar por un sinfín de mitos e ignorancia. 

Con mi hijo he crecido en conocimientos pero más allá de ello he crecido como persona. Me he tenido que adaptar a una realidad y para ello he tenido que modificar muchas actitudes y formas de hacer.

He confirmado el hecho de que esta sociedad no acepta las diferencias por mucho que se jacte de diversidad. Ser diferente es un problema en una sociedad que quiere homogeneizarlo todo como si todos fuéramos iguales.

El término igualdad se confunde con el de justicia. Cuando es tan injusto ser desigual con iguales que ser iguales con desiguales. 

Por todo esto quiero darle las gracias a mi hijo. Por ser tan dulce, tan especial, tan diferente, tan único.

Nunca cambies. Estoy orgullosa de tí.

III SIMPOSIO DE ACTUALIZACIONES EN TDAH

febrero 1, 2009

El 27 y 28 de Febrero en el Edificio docente de Sant Joan de Déu tendrá lugar el III simposio para profesionales “Actualizaciones en el TDAH” con la participación del Dr.Thomas Brown y el Dr. James Swanson.

Más información

Y el dragón regresó

enero 24, 2009

En los cuentos siempre hay un caballero y un dragón muy malo que suele morir a manos del valeroso héroe que no duda en defender a su princesa.

Hoy en día no sería políticamente correcto condenar a un animal a muerte. No al menos con una espada. Demasiado cruel y sanguinario.

Se buscaría sin duda técnicas más rápidas y limpias como el gas o una inyección. 

Y en el caso de los cuentos seguramente se optaría por condenar al Dragón malvado a un exilio forzado o incluso el Dragón ya no sería tan malvado y sus debilidades serían fácilmente reconocibles en cada uno de nosotros.

El dragón del TDAH era uno de esos últimos. No era tan malvado, ni tan cruel. No se comía a la gente asada con patatas ni devoraba vírgenes sacrificadas. Quizá era un poco ruin y sobre todo egoísta. Le encantaba llamar la atención y poner problemas donde no los había. Haciendo las cosas más difíciles y complicadas. Como si disfrutara haciendo rabiar a los demás, especialmente a los niños y a sus papás. Y seguramente lo disfrutaba. Cuando pensabas que te lo habías sacado de encima, volvía a presentarse sin ser invitado. Era uno de esos pesados que no logras quitarte de encima ni con una espátula.

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Pero el dragón del TDAH también tenía su parte buena, como casi todo el mundo. Y gracias a él los pobres seres a los que se empeñaba en molestar desarrollaban una imaginación sin limites, eran cariñosos, buenos y dulces. Por lo que el dragón del TDAH fue uno de esos dragones a los que invitaron gentilmente a exiliarse y a quienes le perdonaron la vida. Además le permitieron un régimen de visitas abierto y permisos penitenciarios para salir de vez en cuando.

Y el dragón regresó… Regresó con unas ganas infinitas de molestar e incordiar. También hay que entenderle, imagínate que llevas semanas sin poder salir de casa. ¿No te morirías por quemar la ciudad? Pues eso… que volvió con 20 hojas de tareas para terminar. Y se las impuso a ese niño que con su esfuerzo logró encerrarlo. Un pequeño y valiente caballero llamado Azul que sólo disponía de apenas 2 días para resolver el embrollo en el que le había metido el dragón. 

A las 24 horas el pequeño Azul había conseguido terminar 15 de las 20 tareas. Para alcanzar su objetivo, y con la ayuda de su bien amada mamá, del caballero de la Olivia y sus inestimables abuelos, estableció prioridades. Empezó por lo que más le molestaba a fin de sacárselo pronto de encima, dividió las tareas por temáticas y por urgencia. Aún le quedaban 24 horas para conseguir su objetivo. ¿Lo lograría? 

La batalla más importante pero seguiría. Bien sabía que ninguna guerra se ganaba sin batallas. Y la suya se abría sin limites más allá. Pero en esa batalla aprendería hasta a reírse de sus derrotas. Y esa sería en parte su gran victoría.

El niño y el dragón TDAH

octubre 23, 2008

“Érase una vez un niño de P5 que no conseguía acabar las tareas en clase. La profesora que tenía lo castigaba sin patio o lo llevaba a la clase de los más pequeños. Lo que no hacía más que empeorar las cosas: no quería ir al colegio, estaba inquieto, triste. Y encima decían  que era un  respondón y tenía mala actitud. No era nada divertido.

 

Ya en P3 otra profesora le decía que estaba en las nubes: Pero como no oía bien y en P4 todo fue bien…pues pensó que lo de estar en las nubes era más bien una bonita idea.

 

Llegó Primero y la cosa seguía igual. Los castigos no funcionaban, sólo le hacían sentirse mal y las tareas seguían sin terminarse. Cuando no se le caía el lápiz, se le caía la silla y cuando no se caía él. Pero un día su nueva profesora lo cogió y le dijo: “ahora que conoces las nubes te enseñaré la sensación de vivir en la tierra”. Y a mitades de curso le sugirió visitar a una maga. Se llamaba M la psicopedagoga y con su sabiduría le podría ayudar.

 

La maga lo atendió muy amablemente, le hizo sentar y le empezó a hacer un montón de preguntas. Que cómo oyes, tienes unas orejas que oyen muy bien, y cómo hablas, pues lo haces muy bien. Vaya, vaya pero si eres muy inteligente. Pero que muuuuy inteligente. Luego lo dejó descansar y empezó a preguntar a sus papás y a su profesora que tuvieron que rellenar un montón de hojas con un montón de preguntas. Y cómo es Eric, y qué le pasa, y cuándo y cómo. Y ahí fue cuando empezó la de  relación de Eric y el dragón TDAH. O lo que es lo mismo Déficit de Atención e Hiperactividad.

 

Poco a poco, con los grandes consejos de M la psicopedagoga llegaron los progresos alimentados por la GRAAAN voluntad de Eric. Y sin filtros mágicos ni nada, sólo dándole consejos. Su mamá y su compañero también pusieron mucha voluntad. Se parecían a la super nanny esa de la tele. Que si ponte en el rincón y piensa en lo que has hecho. Que si haces esto y esto te pondré un smiley sonriente de color dorado, verde, amarillo y a veces ese tan enfadado de color rojo.

 

¿Que tenía que hacer él? Se les veía tan felices cuando tenía una buena actitud, pensaba antes de actuar y se esforzaba en no olvidarse de sus cosas. ¡Hasta le premiaban por ello! Que si cromos, un día al cine, otro al restaurante…Y la profesora también le ayudaba. Se acabaron los castigos. Si le quedaba algo lo terminaba en casa y así podía jugar con sus amigos en el patio, le felicitaba y le animaba. Hablaba con su mamá y hasta con la maga. Aunque no se escapaba de hacer todos los deberes como los demás…

 

Y llegó Tercero y empezó a sacar notables y sobresalientes. Su mamá le adoraba, estaba orgullosa de él. No paraba de decirle lo inteligente, guapo y bueno que era. Y no se cansaba de decir que le quería y que tenía mucha suerte de ser su mamá.

 

Y colorín colorado…”

 

¡Un momento! ¿Este cuento se ha acabado?

 

No. La historia de Eric no ha terminado. Es sólo el principio de la historia. Y tampoco es su historia, es la de él, la de su mamá Sònia, la del compañero de su mamá, de sus abuelos, de sus amigos y de todos los que se relacionan con él.

 

Porque el TDAH es una enfermedad neurobiológica, hereditaria y crónica. Y hay etapas mejores y otras peores. Algunas de ellas tirarías la toalla. Y siempre has de estar alerta y al lado de la persona afectada. Bueno, tampoco es una enfermedad. Es una forma digamos de pensar distinta. ¿Os acordáis de Érase un vez la vida? Pues había unos “bichitos” muy simpáticos que se llamaban neurotransmisores y que en la parte de delante de la cabeza ayudaban a concentrarse, estar atento, tranquilo, y pensar antes de actuar. ¿Os suena? Pues esos bichitos en el caso de Eric son más y se pelean entre ellos para pasar la información. También en el caso de muchos otros niño/as. De hecho se calcula que un 7% de la población es así. Sí, no hay sólo niños. También papás y mamás.

 

La gravedad, el tipo de TDAH que puede ser de 3 tipos (déficit de atención, impulsividad o combinado), la familia, el colegio, el tratamiento, las características y carácter del niño o niña hacen que no se parezcan en nada personas con el mismo problema.

 

O sea que después de la fase inicial de adaptación y aprendizaje, la mamá de Eric, que no es otra que yo, y su compañero, que llamaremos O, empezaron la etapa de qué puedo hacer más para ayudarle. Para que tenga un buen rendimiento sí, pero sobre todo para que siga siendo el niño dulce, cariñoso y feliz que es.

 

Y buscaron información y conocieron la Fundación Adana.

 

El pasado miércoles fueron a la primera charla gratuita y les explicaron un montón de cosas. Muchas las conocían, otras no. Y conocieron a otros papás, abuelos y tias que también querían saber.

 

Y fue ese miércoles cuando su mamá descubrió que algunos no lo estaban pasando tan bien. Que no habían tenido tanta suerte y no habían encontrado aún ningún mago como M. O que sí lo habían encontrado pero les costaba mucho más. Se inscribió a 3 talleres para aprender a motivar a Eric, mejorar la relación Escuela/Casa y controlarse ella mejor.

 

Y decidió escribir este post. Para compartir su experiencia con toda la gente que convive de alguna manera con el TDAH y convertirla en un cuento. Para decirles que no están solos ante esto. Que somos muchos. Y para animarles a acercarse a la Fundación a Adana o a donde quieran, a preguntar, a no quedarse con dudas, a consultar con especialistas.  

Y colorín, colorado este cuento continuará…


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